Las crecientes discusiones dentro de Israel sobre el conflicto en Líbano reflejan una profunda preocupación en el aparato de seguridad israelí ante el desgaste militar sostenido en el sur libanés. Diversos análisis publicados en medios israelíes señalan que el llamado “alto el fuego” se ha transformado en una confrontación permanente de baja intensidad que erosiona las capacidades operativas del ejército.
De acuerdo con un análisis publicado en el diario Yediot Aharonot por el periodista Elisha Ben Kimon, sectores militares consideran que el escenario actual favorece más a Hezbolá que a Tel Aviv, debido a que la confrontación se desarrolla bajo un marco condicionado por factores externos y restricciones políticas. El texto sostiene que la alianza estratégica con Estados Unidos ha limitado el margen de acción militar israelí, especialmente por los cálculos regionales de Washington y sus negociaciones vinculadas con Irán.
El artículo expone que Israel enfrenta una guerra de desgaste sostenida mediante drones, misiles y artefactos explosivos improvisados, mientras la respuesta militar israelí se mantiene en bombardeos continuos sin una perspectiva clara de “victoria decisiva”. Según el análisis, la permanencia de tropas israelíes en el sur del Líbano ha fortalecido políticamente a Hezbolá dentro del país, al consolidar su narrativa de resistencia frente a la ocupación.
Uno de los principales focos de preocupación dentro del ejército israelí es el desarrollo de drones utilizados por Hezbolá. El informe advierte que estas aeronaves no tripuladas representan uno de los mayores desafíos tácticos para las fuerzas israelíes, debido a su bajo costo, dificultad de detección y creciente precisión operativa.
Asimismo, el texto señala que las restricciones estadounidenses han impedido a Israel ejecutar asesinatos selectivos dentro de territorio libanés, situación que —según el análisis— ha otorgado mayores márgenes de seguridad política y operativa al secretario general de Hezbolá, Naim Qassem.
En paralelo, la decisión del Comando del Frente Interno israelí de desactivar el sistema civil de mando y control “Shoal” provocó fuertes críticas en asentamientos de Galilea y los Altos del Golán. Autoridades locales denunciaron una reducción en la capacidad de respuesta frente a ataques con misiles y operaciones de rescate.
Según Yedioth Ahronoth, el sistema era utilizado para localizar impactos de proyectiles y coordinar equipos de emergencia. Su desactivación habría generado una “ceguera operativa” durante recientes bombardeos en el norte de Israel. Evaluaciones de seguridad israelíes sostienen que la medida respondió a temores sobre posibles filtraciones de información sensible que pudieran beneficiar a actores vinculados con Irán o Hezbolá.
Las críticas más severas provinieron del analista militar Avi Ashkenazi, del diario Maariv, quien afirmó que “el ejército israelí ha comenzado a fracturarse silenciosamente”. En referencia al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, sostuvo: “No venda al público historias endebles sobre la libertad de acción para combatir en Líbano”.
Ashkenazi también cuestionó el desempeño militar israelí frente a los drones utilizados por Hezbolá. “Esto ocurrió después de que Hezbolá lograra superioridad aérea en el sur del Líbano utilizando drones adquiridos en AliExpress, Amazon o distribuidores del este asiático”, afirmó. Además, recordó el derribo de dos drones israelíes Hermes y los recientes ataques que dejaron soldados heridos.
El analista concluyó que el ejército israelí enfrenta un fuerte agotamiento operativo y humano tras casi tres años de conflicto regional, mientras crece el cansancio entre soldados y reservistas desplegados en distintos frentes.
En este contexto, el diario Haaretz reveló acusaciones contra las fuerzas armadas israelíes por presuntamente ocultar datos relacionados con soldados dados de baja debido a afectaciones psicológicas derivadas de la guerra. Fuentes del área de salud mental militar reconocieron que existe preocupación por el impacto que estas cifras podrían tener sobre la moral pública y militar.
Fotografía: Redes













