El gobierno de Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra Cuba y alcanzó incluso a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro, como parte de una nueva medida de presión económica contra la isla. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incorporó al joven cubano a su lista de Nacionales Especialmente Designados, junto con cinco entidades económicas y bancarias.
La decisión fue anunciada por el Departamento del Tesoro estadunidense, que también incluyó entre los sancionados al Banco Exterior de Cuba y a empresas relacionadas con recursos naturales y reservas energéticas de la isla. Con estas medidas, Washington amplía el alcance de su política de restricciones financieras y económicas hacia Cuba, una estrategia que durante décadas ha sido utilizada para presionar al gobierno cubano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, vinculó las nuevas designaciones con personas y entidades que, desde la perspectiva de Washington, benefician económicamente al gobierno cubano. La administración estadunidense sostiene así su argumento de utilizar sanciones para golpear las estructuras económicas que considera relacionadas con el régimen, aunque estas medidas también forman parte de una política de presión que afecta el margen de operación económica de la isla.
Washington vuelve a apretar el cerco económico contra Cuba
La incorporación de Fidel Ernesto Castro Calis a la lista de sancionados representa una de las medidas más llamativas del anuncio, debido a su vínculo familiar con la dirigencia histórica cubana. El Departamento del Tesoro identificó además una relación con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, dentro de la información utilizada para sustentar la designación.
Las nuevas restricciones se suman a una larga política de sanciones estadounidenses contra Cuba, que mantiene amplias limitaciones financieras y comerciales sobre la isla. Washington defiende estas acciones como instrumentos para ejercer presión política, mientras sus críticos las consideran parte de una estrategia de asfixia económica que termina afectando las condiciones de vida y las posibilidades de desarrollo de la población cubana.
Con las nuevas designaciones, Estados Unidos vuelve a colocar las sanciones económicas en el centro de su política hacia Cuba, mientras la administración de Donald Trump mantiene una línea de presión contra el gobierno de La Habana. La medida evidencia que, lejos de abandonar esta estrategia, Washington continúa recurriendo a restricciones financieras como una de sus principales herramientas para intentar modificar el rumbo político de la isla.
Foto: Redes












