El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a minimizar la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al asegurar que Washington no necesita el acuerdo en la misma medida que sus dos socios. El mandatario manifestó que preferiría negociar de manera independiente, una postura que nuevamente genera incertidumbre sobre el futuro de la integración comercial de América del Norte.
Durante una entrevista telefónica con el programa Fox & Friends, Trump sostuvo que México y Canadá dependen más de Estados Unidos que su país de ambas naciones. Con este argumento, descartó que la renovación del tratado represente una prioridad para su administración y presentó el pacto regional como un beneficio prácticamente exclusivo para los gobiernos mexicano y canadiense.
Las declaraciones contrastan con la profunda interdependencia construida entre las cadenas productivas de los tres países, especialmente en sectores como el automotriz, manufacturero, energético y agroalimentario. Empresas como Ford, Toyota, General Motors, Honda, Hyundai, Volkswagen y Stellantis han solicitado mantener el acuerdo, al considerarlo fundamental para la producción y el empleo dentro del propio territorio estadounidense.
La integración comercial de Norteamérica queda bajo nueva presión
La administración estadounidense ya había rechazado extender el T-MEC por un nuevo periodo de 16 años antes de la revisión del 1 de julio. Esta decisión activó un esquema de evaluaciones anuales, aunque el tratado podría mantenerse vigente durante una década adicional si ninguno de sus integrantes inicia formalmente un proceso para abandonar el mecanismo comercial.
Trump ha utilizado anteriormente el mismo discurso para desacreditar el acuerdo firmado durante su primer mandato. En enero lo calificó como poco relevante para Estados Unidos y, en junio, afirmó que su país no necesitaba los productos procedentes de México y Canadá. La insistencia en reducir una relación económica compleja a una supuesta dependencia unilateral ha sido interpretada como una estrategia de presión negociadora.
Por ahora, la Casa Blanca no ha confirmado si estas expresiones representan una decisión definitiva para abandonar o renegociar el T-MEC. Sin embargo, la retórica proteccionista de Trump vuelve a colocar bajo tensión a sus principales socios comerciales, mientras su gobierno amplía la aplicación de aranceles que abarcarían el 99.4 por ciento de las importaciones estadounidenses.
Foto: Redes












