Miles de estadounidenses se movilizaron ayer en más de 3 mil protestas a lo largo del país en el marco de la jornada “No a los reyes”, un movimiento que busca manifestar rechazo al gobierno de Donald Trump y sus políticas tanto internas como internacionales. La convocatoria, considerada por los organizadores como la más grande en la historia del país, reunió desde decenas de miles en Nueva York hasta miles de personas en pequeñas ciudades y pueblos del interior. El mensaje central de la protesta fue la defensa de la democracia y la oposición al autoritarismo, expresado en pancartas y consignas que recorrieron calles de costa a costa.
En Nueva York, aproximadamente 350 mil personas marcharon desde Central Park hasta la Calle 34, pasando por Times Square, y debido a la magnitud de la movilización se organizó una marcha paralela por Broadway. Entre los contingentes se encontraban sindicalistas, maestros de escuelas públicas, trabajadores universitarios y agrupaciones de inmigrantes de India y Bangladesh, así como organizaciones de derechos civiles y grupos en solidaridad con Palestina. Figuras reconocidas como Robert DeNiro, el reverendo Al Sharpton y la procuradora Letitia James encabezaron la movilización, reafirmando la idea de proteger la democracia estadounidense.
Robert DeNiro advirtió sobre la amenaza que representa Trump al sistema democrático y llamó a la acción inmediata, responsabilizando también al liderazgo del Congreso y a otros funcionarios de gobierno de permitir abusos de poder. En paralelo, en Mineápolis y Saint Paul, Minnesota, se congregaron unas 200 mil personas, incluyendo a figuras nacionales como el senador Bernie Sanders, Jane Fonda, Bruce Springsteen y Tom Morello. La jornada en estas ciudades, epicentro de la resistencia civil contra operaciones antimigrantes del gobierno, incluyó música, discursos y consignas de rechazo a ICE y a la agenda de Trump.
Bernie Sanders destacó la gravedad del momento histórico, señalando que las acciones de hoy definirán el futuro del país y del mundo. Mientras tanto, en Chicago, la protesta concluyó en el Parque Grant con la participación del alcalde Brandon Johnson, quien reconoció la magnitud del movimiento y la diversidad de sus participantes. En Los Ángeles y Portland, los eventos incluyeron actuaciones artísticas y simbólicas que subrayaron la crítica al gobierno, como disfraces y performances que se volvieron virales en redes sociales.
Washington también vivió manifestaciones significativas, con grupos marchando hacia la residencia de asesores presidenciales y exigiendo su salida, mientras que los actos en pueblos y pequeñas ciudades reforzaron la idea de un movimiento nacional sólido y continuo. Los organizadores enfatizaron que este día no representa un fin, sino un “acto masivo de desafío” dentro de un proceso de resistencia permanente, con foros, talleres y reuniones programados en todo el país para los próximos meses.
Según los cálculos preliminares, aproximadamente ocho millones de personas participaron en más de 3 mil 100 eventos, superando la movilización histórica de octubre de 2025 y consolidando “No a los reyes” como el mayor día de protesta en la historia reciente de Estados Unidos. El movimiento promete mantener la presión sobre el gobierno y continuar su labor de vigilancia democrática, fortaleciendo la participación ciudadana y la diversidad de voces en el país.
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