Donald Trump calificó como positiva su reunión con Luiz Inácio Lula da Silva en la Casa Blanca, donde ambos mandatarios abordaron principalmente temas comerciales y arancelarios. El encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Brasil se realizó a puerta cerrada y se extendió por más de dos horas, en medio de una relación bilateral marcada por tensiones recientes, diferencias diplomáticas y disputas económicas.
Tras la reunión, Trump informó en su red social Truth Social que conversó con Lula sobre distintos asuntos, con énfasis en el comercio y los aranceles impuestos por Washington a Brasil. El mandatario estadounidense describió a su homólogo brasileño como un líder dinámico y aseguró que el diálogo transcurrió en buenos términos, aunque no hubo una comparecencia conjunta ante medios como estaba previsto inicialmente.
La visita de Lula incluyó un almuerzo en la Casa Blanca y representó su primer encuentro con Trump en Washington durante el segundo mandato del republicano. La agenda estuvo marcada por investigaciones comerciales abiertas por Estados Unidos contra Brasil, entre ellas señalamientos sobre supuestas prácticas desleales relacionadas con PIX, el sistema de pagos instantáneos creado por el Banco Central brasileño, que Washington considera perjudicial para empresas como Visa y Mastercard.
Además del componente económico, ambos gobiernos tenían previsto revisar asuntos de seguridad y cooperación internacional. Uno de los temas sensibles es la posible designación de grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos, una medida a la que Brasil se opone al considerar que podría generar riesgos para su soberanía y abrir la puerta a presiones o acciones externas en su territorio.
La reunión ocurrió después de varios desencuentros entre Brasilia y Washington, incluyendo críticas de Lula a la presión estadounidense sobre Cuba, a la guerra en Irán y a medidas relacionadas con Venezuela. También se registraron tensiones diplomáticas por la expulsión recíproca de funcionarios, además del rechazo de Brasil a conceder una visa a un asesor vinculado a Trump que buscaba visitar en prisión al expresidente Jair Bolsonaro.
Pese a ese contexto, el encuentro buscó abrir un canal de diálogo entre las dos principales economías del continente. La conversación entre Trump y Lula dejó señales de distensión, pero los temas comerciales, la agenda de seguridad y las diferencias geopolíticas seguirán siendo puntos clave en la relación bilateral, especialmente ante el interés de Washington en minerales críticos y tierras raras brasileñas.
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