Activistas condenaron la renovación del contrato para que siete municipios sigan depositando sus residuos en el relleno sanitario de Chiltepeque, al advertir que las autoridades y la empresa operadora aún no atienden las observaciones que realizó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hace casi dos meses, por lo que persiste un posible riesgo sanitario.
Esto ocurre luego de que el gobierno municipal de Puebla confirmó este miércoles 8 de julio que siete demarcaciones ampliaron a seis meses el permiso para trasladar sus desechos al basurero de la capital, al asegurar que la empresa operadora RESA de S.A de C.V. resolvió parte de los señalamientos.
Mediante un video difundido en sus redes sociales este jueves, el activista Darinel Keller, presidente de la organización Yo Seré Su Voz, exhibió las condiciones actuales desde el exterior del relleno sanitario de Chiltepeque, donde aseguró que los ríos de lixiviados continúan visibles y que las autoridades no los han atendido.
Keller sostuvo que las imágenes desmienten las versiones de las autoridades y de la empresa operadora, las cuales han asegurado que el sitio presenta mejoras, pese a que no han realizado acciones para eliminar el riesgo ambiental que mantiene al relleno bajo clausura parcial.
Afirmó que la empresa, en lugar de solucionar el problema de fondo, únicamente ha cubierto los líquidos contaminantes con tierra o ha buscado trasladarlos a otros puntos, por lo que advirtió que la problemática persistirá.
Activistas advierten riesgo ambiental por lixiviados
Asimismo, criticó que el relleno haya incrementado su operación de recepción de residuos del 60 al 80 por ciento, bajo el argumento de que realizó adecuaciones que, señaló, la empresa no cumplió ni documentó, además de que la autoridad federal no ha agilizado su cierre.
Darinel Keller reiteró que la situación representa una catástrofe ambiental, ya que los lixiviados se extienden hasta 15.2 kilómetros y desembocan en el río Atoyac y la presa de Valsequillo, cuya agua utilizan productores para el riego de más de 34 mil hectáreas de cultivos en municipios como Puebla, Tepexi de Rodríguez, Quecholac y Tecamachalco.
La Profepa clausuró de manera parcial y temporal el basurero de Chiltepeque el pasado 14 de mayo, tras detectar la presencia de lixiviados, situación que alarmó a comunidades aledañas, cuyos habitantes denunciaron afectaciones al agua y al medio ambiente, además de relacionar la contaminación con enfermedades crónicas.
Además de recibir los desechos de Puebla capital, el relleno sanitario de Chiltepeque también recibe basura de siete municipios de la entidad, como Amozoc, Cuautlancingo, Huejotzingo, Coronango, Ocoyucan, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula.
Fotografía: Agencia Enfoque












