Queman figura de Donald Trump en Puebla como símbolo de rechazo en tradicional quema de Judas

La representación fue interpretada como una forma de crítica social vinculada a su figura pública y el caso Epstein

En la tradicional quema de Judas realizada en el Barrio del Artista de Puebla, la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue una de las que mayor reacción generó entre los asistentes, al ser representado como símbolo de rechazo dentro de esta práctica popular que combina sátira, tradición y crítica social.

El muñeco, elaborado con carrizo y papel de China, fue colocado entre las figuras que serían consumidas por el fuego durante la jornada del Sábado de Gloria. Con una estética caricaturizada y elementos que aludían a su imagen pública, la figura fue recibida entre abucheos antes de ser incendiada, en un ambiente marcado por consignas, aplausos y la expectativa colectiva.

Al momento de la quema, la estructura fue encendida con pirotecnia, generando una rápida combustión que provocó chispas, explosiones y giros impulsados por la pólvora, mientras los asistentes observaban el espectáculo. En cuestión de segundos, la figura quedó reducida a cenizas, en medio de reacciones que reflejaban el carácter simbólico del acto.

La escena se desarrolló en la Plazuela del Torno, donde desde las primeras horas del día se congregaron familias, turistas y habitantes de la ciudad. Entre teléfonos móviles, risas y expresiones del público, el momento de la quema se convirtió en uno de los más esperados de la jornada, tanto por su carga visual como por su significado cultural.

La quema de Judas es una tradición con raíces que se remontan a prácticas europeas adoptadas en México desde la época colonial, en la que se representa la destrucción simbólica del mal mediante figuras que encarnan aquello que es socialmente rechazado. En Puebla, esta costumbre se mantiene vigente desde hace décadas como parte de las celebraciones de Semana Santa, integrando elementos de cartonería, pirotecnia y participación comunitaria.

En ese contexto, la inclusión de Donald Trump dentro de esta representación no es fortuita. Su figura ha estado rodeada de polémicas en el ámbito internacional, particularmente por sus políticas y decisiones públicas, así como por su relación mediática con el caso de Jeffrey Epstein. La quema de su figura fue interpretada por asistentes como una expresión de rechazo social hacia estos elementos, reflejando cómo esta tradición funciona también como un espacio de crítica simbólica frente a figuras de poder.

En Puebla, la quema de Judas no solo conserva un valor cultural, sino que también se ha consolidado como un canal de expresión colectiva. A través del fuego, los asistentes no solo participan en una tradición, sino que proyectan inconformidades y lecturas sociales, donde en esta ocasión, la figura de Trump concentró una parte importante de ese mensaje.

Foto: Agencia Enfoque

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