Transportistas públicos realizaron un paro este martes en la mayoría de las regiones de Bolivia para exigir al presidente Rodrigo Paz una solución a la crisis por gasolina de mala calidad, que presuntamente ha provocado daños en vehículos desde comienzos de año. La protesta incluyó bloqueos carreteros y suspensión del servicio en ciudades clave, lo que afectó la movilidad, las actividades escolares y el tránsito entre distintas zonas del país.
De acuerdo con reportes policiales, durante la mañana se registraron al menos 70 puntos de bloqueo que complicaron los accesos entre el oriente y el occidente boliviano. Tarija, Oruro, Potosí, Cochabamba, Beni, La Paz y El Alto amanecieron sin transporte público, mientras que en la capital administrativa el centro quedó nuevamente paralizado y varias unidades educativas optaron por clases virtuales.
Choferes exigen respuestas directas del Gobierno
La Confederación de Choferes de Bolivia reclamó que el gobierno cumpla sus compromisos para mejorar la calidad del combustible y resarcir a los propietarios de vehículos afectados. El sector acusa que las respuestas oficiales han sido insuficientes, pese a que las autoridades han ofrecido compensaciones y han atribuido el problema a un presunto sabotaje en la distribución de gasolina.
La inconformidad se produce en un escenario de presión creciente contra el gobierno de Paz, que busca abrir espacios de diálogo con distintos sectores sociales. Los transportistas, sin embargo, mantienen su exigencia de soluciones concretas, especialmente ante los costos mecánicos que aseguran haber enfrentado por el uso de combustible en malas condiciones y la falta de medidas que les den certeza.
Crisis social aumenta presión sobre Rodrigo Paz
En Santa Cruz, considerado el motor económico de Bolivia, los conductores no acataron de forma generalizada el paro, aunque en ciudades vecinas sí se reportaron bloqueos, principalmente de motocicletas utilizadas como taxis. La protesta evidenció diferencias regionales en el nivel de adhesión, pero también mostró el alcance nacional del malestar por la crisis del combustible y sus efectos económicos.
El paro de transportistas se suma a otros conflictos que enfrenta el gobierno boliviano en medio de una compleja coyuntura económica y social. La crisis por la gasolina ha elevado la tensión política, mientras el Ejecutivo intenta contener reclamos sectoriales, evitar una mayor parálisis y responder a una demanda que impacta directamente en el transporte público, el comercio y la vida cotidiana de miles de personas.
Foto: Redes













