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Calderón intenta desacreditar a Dos Bocas; redes le recuerdan la refinería de más de 9 mil millones que quedó reducida a una barda durante su sexenio

Pemex asumió una deuda de mil 500 millones de pesos por terrenos que terminará de pagar hasta enero de 2027

Felipe Calderón intentó cuestionar el desempeño de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, pero su publicación terminó reactivando uno de los mayores fracasos de infraestructura de su gobierno. El expresidente compartió una nota sobre la operación parcial del complejo ubicado en Tabasco y usuarios de redes sociales le recordaron la Refinería Bicentenario, proyecto que consumió miles de millones de pesos y nunca pasó de una barda.

La información difundida por Calderón señalaba que Dos Bocas procesó durante mayo un promedio de 144 mil 400 barriles diarios, equivalentes al 42.5 por ciento de su capacidad instalada de 340 mil barriles. El registro representó su nivel más bajo desde agosto de 2025, pese a que el complejo fue presentado como una pieza central del Sistema Nacional de Refinación.

La disminución fue atribuida a problemas técnicos, interrupciones en el suministro de vapor y distintos incidentes ocurridos durante 2026. Entre ellos se mencionaron una falla eléctrica en enero, un incendio en marzo dentro del área de almacenamiento y otro siniestro registrado en abril en el patio de coque. Estas dificultades han impedido que la refinería mantenga una producción estable y alcance su capacidad proyectada.

Sin embargo, la crítica del exmandatario panista provocó que decenas de internautas contrastaran la operación parcial de Dos Bocas con la obra energética prometida durante su sexenio. Mientras el complejo de Tabasco procesa petróleo, el proyecto de Calderón terminó sin refinería, sin producción y con una deuda que seguirá pagándose hasta 2027.

La refinería que prometió empleos y únicamente dejó una barda

Calderón anunció en 2008 la construcción de la Refinería Bicentenario, presentada como la primera obra de este tipo en México en tres décadas. El plan buscaba producir 250 mil barriles diarios y reducir la importación de aproximadamente 350 mil barriles de gasolina, además de generar 32 mil empleos directos e indirectos y transformar la economía de la región de Tula, Hidalgo.

La disputa por albergar el complejo llevó a distintas entidades a adquirir terrenos antes de conocerse la sede definitiva. En Guanajuato se destinaron cerca de mil millones de pesos para comprar cientos de hectáreas que posteriormente quedaron abandonadas, mientras en Hidalgo se adquirieron alrededor de 700 hectáreas distribuidas entre Atitalaquia, Tlaxcoapan y Tula de Allende.

Año tras año, la Cámara de Diputados autorizó recursos para estudios, planeación, nivelación del terreno y construcción del muro perimetral. Cuando el proyecto fue cancelado definitivamente en 2014, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, los recursos fiscales invertidos ya superaban los 9 mil millones de pesos y la barda era prácticamente la única obra visible. La compra de terrenos generó una deuda de alrededor de mil 500 millones de pesos que Pemex terminaría de liquidar hasta enero de 2027.

El fracaso también dejó consecuencias entre más de 500 campesinos que vendieron sus tierras tras recibir promesas de empleo y desarrollo. Algunos adquirieron maquinaria, construyeron hoteles, restaurantes o negocios para participar en una obra que nunca llegó; solo 30 fueron contratados posteriormente. La publicación de Calderón contra Dos Bocas terminó exhibiendo nuevamente que su propia refinería no produjo un solo barril, pero sí dejó deudas, tierras improductivas y una costosa barda convertida en símbolo de su sexenio.

Foto: Redes

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