Los expresidentes mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox se sumaron a los reclamos internacionales para exigir el regreso de María Corina Machado a Venezuela, en medio de la emergencia provocada por los terremotos del 24 de junio. La intervención de ambos panistas volvió a colocar a la derecha regional en el centro de una disputa política, mientras el país enfrenta una tragedia con miles de víctimas, personas heridas y comunidades afectadas.
Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 golpearon distintas zonas del norte de Venezuela y dejaron una crisis humanitaria que aún mantiene activas las labores de búsqueda, rescate y atención médica. Organismos humanitarios han reportado al menos 1,900 personas fallecidas y más de 10,500 heridas, además de daños materiales, desplazamientos y afectaciones a servicios básicos en las regiones golpeadas por el desastre.
En ese contexto, María Corina Machado afirmó desde Panamá que buscaría regresar a Venezuela para acompañar a las familias afectadas. La opositora acusó al gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez de impedir su ingreso mediante el cierre del espacio aéreo. Su intento de retorno abrió un nuevo frente político en plena emergencia, pues incluso funcionarios estadounidenses han mostrado reservas sobre el momento elegido para impulsar su regreso.
Calderón y Fox aparecieron entonces como parte del bloque de exmandatarios agrupados en IDEA, que acusó a las autoridades venezolanas de incapacidad para responder a la emergencia y pidió permitir el ingreso de Machado. El pronunciamiento convirtió una tragedia nacional en una plataforma de presión política, con los dos expresidentes mexicanos nuevamente alineados con la estrategia internacional de la derecha contra el gobierno venezolano.
La postura de ambos exmandatarios no es nueva. En enero de 2025, Calderón y Fox ya habían sido declarados personas non gratas por la Asamblea Nacional venezolana, tras intentar acompañar a sectores opositores en medio de una nueva confrontación política. Su reaparición en el caso venezolano refuerza una narrativa intervencionista que suele presentarse como defensa democrática, pero que llega en un momento marcado por dolor, luto y necesidad humanitaria.
Mientras las familias buscan sobrevivientes y las brigadas internacionales mantienen las tareas de rescate, el caso volvió a exhibir el uso político de la crisis venezolana. La derecha regional, con Calderón y Fox como voces visibles, aprovechó la emergencia para presionar por el regreso de Machado, aun cuando la prioridad inmediata sigue siendo atender a las víctimas, coordinar ayuda y responder al desastre.
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