La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la investigación relacionada con Chihuahua no responde a una disputa política contra la gobernadora María Eugenia Campos, sino a las indagatorias abiertas por la Fiscalía General de la República sobre la presunta intervención de agentes de la CIA en un operativo realizado en la sierra Tarahumara. La mandataria afirmó que el punto central del caso es determinar si hubo actuación extranjera fuera de los límites permitidos por las leyes mexicanas.
Durante su conferencia en Palacio Nacional, Sheinbaum rechazó los señalamientos de la gobernadora panista, quien ha sostenido que se le busca fabricar un delito. La presidenta explicó que, de acuerdo con lo informado por la FGR, Campos fue convocada para dar su versión sobre las circunstancias del operativo. El gobierno federal insistió en que no se trata de proteger delitos ni de perseguir adversarios, sino de esclarecer si agentes extranjeros operaron en territorio nacional sin apego a la ley.
La mandataria remarcó que México mantiene cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, pero subrayó que esa relación debe sujetarse a la Constitución y a las normas nacionales. En ese contexto, recordó que el país ha desmantelado más de dos mil 350 laboratorios de drogas, por lo que descartó que la investigación en Chihuahua signifique oposición al combate al crimen. El cuestionamiento, dijo, es por la presencia de dos personas extranjeras en un operativo dentro de México.
Sheinbaum también vinculó el caso de Chihuahua con otros señalamientos provenientes de Estados Unidos, como las acusaciones contra personas relacionadas con Sinaloa, entre ellas el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. Señaló que cualquier imputación debe estar respaldada por pruebas y procesarse conforme a las leyes mexicanas. La presidenta sostuvo que México tiene derecho a dudar cuando desde el exterior se lanzan acusaciones sin evidencia suficiente contra autoridades electas.
Soberanía, elecciones y límites a la intervención extranjera
En ese mismo marco, Sheinbaum advirtió que sí existe un riesgo real de intervención extranjera en las elecciones de 2027, por lo que defendió la reforma aprobada en la Cámara de Diputados para anular comicios cuando se demuestre injerencia del exterior. La presidenta señaló que la modificación constitucional deberá precisar en leyes secundarias cómo probar una intervención extranjera para evitar criterios subjetivos o usos políticos de la norma.
La mandataria recordó antecedentes de financiamiento extranjero a organizaciones mexicanas y afirmó que el país debe contar con reglas claras para impedir que intereses externos influyan en procesos electorales. Frente a las críticas opositoras, negó que la reforma busque favorecer la permanencia de su movimiento en el poder. Sheinbaum planteó que todas las fuerzas políticas deberían coincidir en la necesidad de proteger las elecciones mexicanas frente a cualquier injerencia externa.
Al referirse a las declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, la presidenta sostuvo que México no busca un conflicto con Washington y que su gobierno trabaja para mantener una relación de coordinación. Sin embargo, reiteró que la cooperación en seguridad debe respetar la soberanía nacional. Sheinbaum defendió que México combate la violencia y el tráfico de drogas, pero pidió que Estados Unidos atienda también el consumo interno y el tráfico ilegal de armas hacia el crimen organizado.
Finalmente, la presidenta afirmó que la defensa de la soberanía debe entenderse como una responsabilidad nacional, más allá de partidos o coyunturas electorales. En su lectura, los casos de Chihuahua, Sinaloa y la discusión sobre las elecciones de 2027 forman parte de un mismo debate sobre los límites de la intervención extranjera. Sheinbaum sostuvo que al pueblo de México le corresponde defender la independencia del país y garantizar que las decisiones nacionales se tomen dentro de México.
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