Erika María “N”, de 63 años, fue detenida en Caracas, señalada como probable responsable del feminicidio de Carolina Flores Gómez, una mujer de 27 años, ocurrido el pasado 15 de abril en un departamento de la zona de Polanco, en la Ciudad de México. La captura fue confirmada por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, que informó que la acusada se encuentra bajo custodia de autoridades venezolanas mientras se realizan los trámites para su extradición a territorio mexicano.
De acuerdo con las investigaciones, la mujer logró abandonar México pocas horas después del crimen, siguiendo una ruta que incluyó una escala en Panamá antes de llegar a Venezuela el 16 de abril. En este sentido, la salida del país antes de la emisión de una alerta internacional evidenció un desfase en los tiempos de respuesta institucional, lo que permitió a la sospechosa evadir inicialmente la acción de la justicia.
La Fiscalía capitalina detalló que el 17 de abril, un día después de presentada la denuncia, se obtuvo una orden de aprehensión en su contra, derivada de los datos de prueba recabados. Sin embargo, para ese momento la acusada ya se encontraba fuera del país, lo que complicó el desarrollo de las acciones para su localización y captura, obligando a activar mecanismos de cooperación internacional.
La detención se concretó en territorio venezolano tras un incidente con autoridades locales, quienes lograron retenerla mientras se formalizaban las gestiones por parte del gobierno mexicano. En este contexto, la intervención de instancias internacionales fue clave para ubicar a la presunta responsable y avanzar en el proceso de su posible traslado a México, donde enfrentaría cargos por feminicidio.
Sobre los hechos, el esposo de la víctima, Alejandro “N”, declaró que su madre habría disparado contra Carolina Flores al interior del inmueble donde se encontraban. No obstante, otras declaraciones, como la del personal de seguridad del edificio, señalaron no haber percibido detonaciones ni situaciones inusuales, lo que forma parte de las líneas de investigación que continúan en integración.
Inicialmente, la carpeta fue abierta como homicidio doloso, pero conforme avanzaron las indagatorias, el caso fue reclasificado como feminicidio el 21 de abril. Este cambio refleja la incorporación de elementos que apuntan a un contexto de violencia de género, en un caso que también pone en evidencia los retos en la reacción institucional y en la atención oportuna de denuncias, factores que resultaron determinantes en el desarrollo de los hechos.
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