La detención de Ernesto Ruffo Appel, exgobernador panista de Baja California, abrió un nuevo cruce entre Felipe Calderón y Morena, luego de que el expresidente acusó al gobierno federal de usar la justicia con fines políticos.
La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Ruffo el pasado 16 de julio en Ensenada, Baja California, por su presunta relación con una investigación de huachicol fiscal, contrabando de hidrocarburos y delincuencia organizada. Después, una jueza federal le dictó prisión preventiva mientras avanza el proceso penal.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, las indagatorias apuntan a una presunta red que habría simulado el cruce de ferrotanques vacíos o con mercancías distintas para ingresar combustible de manera irregular y evadir impuestos aduanales.
El expediente también señala a la empresa Ingemar, de la que Ruffo sería socio, como parte de operaciones investigadas por inconsistencias en la importación de combustibles. Morena sostiene que el presunto daño al erario supera los 4 mil millones de pesos.
Morena acusa doble discurso de Calderón
Tras la detención, Felipe Calderón reaccionó en redes sociales y calificó al gobierno como “autoritario y déspota”. También afirmó que Morena usa la justicia para perseguir políticamente a sus adversarios. “Para eso querían jueces a modo, para usar la justicia para reprimir políticamente”, escribió.
La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, respondió a Calderón y le recordó que en 2017 él mismo acusó a Ruffo de presuntamente haber entregado Baja California al crimen organizado. “¡Qué poca memoria tienes!”, expresó.
Montiel señaló que Calderón ahora intenta presentar a Ruffo como un perseguido político, pese a que años atrás lo criticaba por el deterioro de seguridad en Baja California. También acusó a la oposición de usar el discurso de persecución para evitar hablar de corrupción, contrabando de combustible y daño al erario.
La morenista afirmó que para la derecha hay Estado de derecho cuando las investigaciones alcanzan a sus adversarios, pero hablan de autoritarismo cuando los procesos llegan a figuras de su propio grupo político.
El caso también generó reacción del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, quien calificó la detención como una presunta “cacería de brujas”, aunque pidió respetar el debido proceso y aplicar la ley sin distinción de partidos.
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