La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, volvió a colocarse en el centro de la disputa política tras justificar su ausencia en el Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum. La panista reconoció que fue la única mandataria estatal que no acudió al acto realizado en Palacio Nacional y atribuyó su decisión al ambiente de tensión política que, según expuso, rodea su relación con el Gobierno federal.
Campos sostuvo que su inasistencia respondió a una decisión de prudencia y que consideró que su presencia podía generar incomodidad en un contexto marcado por recientes cuestionamientos hacia su administración. La gobernadora planteó que no habría sentido una invitación hecha desde la consideración, por lo que prefirió permanecer en Chihuahua y atender asuntos relacionados con su agenda estatal.
La explicación de la panista ocurre en medio de una relación políticamente complicada entre su gobierno y sectores de la Cuarta Transformación, situación que ha generado cruces entre funcionarios de ambos bandos. Campos cuestionó la polarización política y defendió que sus decisiones responden a su responsabilidad como gobernadora, aunque su ausencia del acto presidencial terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de confrontación.
La ausencia que volvió a tensar la relación entre el PAN y Morena
Desde Morena llegaron críticas contra la gobernadora por no acudir al informe presidencial. Ariadna Montiel cuestionó la decisión de Campos y recordó los desencuentros que la mandataria chihuahuense ha protagonizado con integrantes del movimiento durante los últimos años, particularmente desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Los señalamientos también incluyeron cuestionamientos sobre las prioridades y actividades públicas de la gobernadora panista, elevando el tono del intercambio político. Las críticas de Morena contrastaron con la versión de Campos, quien presentó su ausencia como una decisión institucional para evitar un escenario incómodo y concentrarse en los asuntos de Chihuahua.
Pese a las críticas, Maru Campos insistió en que mantiene disposición para dialogar y coordinarse con el Gobierno federal, bajo el argumento de que su prioridad es representar los intereses de los habitantes de Chihuahua. Sin embargo, su decisión de no asistir al informe presidencial y la posterior polémica exhibieron nuevamente las diferencias entre la administración panista y el gobierno de la Cuarta Transformación.
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