El Gobierno de México condicionó la reanudación de relaciones diplomáticas con Ecuador a un desagravio por la irrupción en la Embajada mexicana en Quito, la agresión contra personal diplomático y la detención del exvicepresidente Jorge Glas, quien contaba con asilo otorgado por México. La postura mexicana sostiene que Ecuador debe responder por una violación grave a la soberanía nacional y a las reglas básicas del derecho internacional.
Durante la conferencia presidencial de este martes 7 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la posición del Estado mexicano y señaló que no se puede normalizar la relación bilateral sin reconocer primero la gravedad de lo ocurrido. La mandataria remarcó que la invasión a una sede diplomática mexicana no puede tratarse como un episodio menor ni quedar fuera de cualquier intento de acercamiento entre ambos países.
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, explicó que México mantiene en curso un juicio ante la Corte Internacional de Justicia contra Ecuador por violaciones a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. El funcionario detalló que la entrada por la fuerza a la embajada, la agresión al personal mexicano y la detención de una persona asilada constituyen faltas graves al derecho internacional.
Velasco señaló que, debido a esos hechos, actualmente no existe comunicación diplomática con Ecuador, pues el gobierno mexicano considera que se rompieron principios fundamentales de protección a las sedes diplomáticas. De acuerdo con la postura de la Cancillería, no puede haber canales normales de diálogo mientras Ecuador no asuma responsabilidad por vulnerar la soberanía mexicana y desconocer el asilo concedido a Jorge Glas.
El funcionario también recordó que Ecuador promovió un juicio paralelo contra México, al acusarlo de haber incumplido reglas en el otorgamiento de asilo. Sin embargo, indicó que el tema ya fue discutido en la Organización de Estados Americanos, donde la posición mexicana recibió respaldo. Con ello, México busca sostener su reclamo en instancias internacionales y evitar que Ecuador reduzca el caso a una diferencia política bilateral.
La postura del Gobierno de México mantiene congelada la relación diplomática y coloca el desagravio como condición central para cualquier posible restablecimiento. Mientras no exista una reparación política y diplomática por parte de Ecuador, México mantendrá su reclamo por la invasión a su embajada, la vulneración de su soberanía y la violación de normas internacionales de protección diplomática.
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