Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, identificados como líderes de la facción de Los Chapitos dentro del Cártel de Sinaloa, estarían explorando una posible entrega negociada con autoridades de Estados Unidos, de acuerdo con información publicada por Los Angeles Times. La versión apunta a que los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán habrían sostenido contactos desde hace aproximadamente un año, en medio de procesos judiciales abiertos contra integrantes de esta estructura criminal.
El posible movimiento ocurre mientras Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López, hermanastros de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, ya cooperan con la justicia estadounidense tras declararse culpables de cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de fentanilo. Esta ruta judicial habría influido en la eventual negociación de los otros líderes de Los Chapitos, quienes permanecen señalados por autoridades de Estados Unidos y enfrentan recompensas millonarias por información que permita su captura.
La publicación también se da en un contexto de mayor presión judicial y diplomática contra presuntos operadores del Cártel de Sinaloa, luego de nuevas acusaciones presentadas en cortes estadounidenses. Entre los nombres mencionados aparece el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado presuntamente por permitir operaciones del grupo criminal a cambio de apoyo político. Rocha Moya ha rechazado cualquier vínculo con el crimen organizado y ha negado haber cometido delitos.
Uno de los elementos centrales en las investigaciones es el caso de Ismael “El Mayo” Zambada, detenido en julio de 2024 en Nuevo México. De acuerdo con la versión de su defensa, Zambada habría sido llevado a Estados Unidos tras un engaño atribuido a Joaquín Guzmán López. El caso marcó una ruptura interna en el Cártel de Sinaloa y derivó en una disputa entre Los Chapitos y la facción de Los Mayos, con efectos violentos en distintas zonas de Sinaloa.
Según el reporte, fiscales estadounidenses también investigan presuntas redes de corrupción, protección política e intimidación electoral vinculadas al grupo criminal. Las acusaciones han elevado la atención sobre posibles complicidades institucionales y sobre el papel de operadores políticos en Sinaloa. Aunque las investigaciones continúan, autoridades estadounidenses han advertido que podrían presentarse nuevos señalamientos contra funcionarios mexicanos en los próximos meses.
La eventual entrega de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán podría modificar el equilibrio interno del Cártel de Sinaloa y redefinir parte del mapa criminal en México. Sin embargo, especialistas citados por medios estadounidenses advierten que un movimiento de esa magnitud también podría profundizar las disputas entre facciones, especialmente en el noroeste del país, donde la confrontación entre grupos vinculados a Los Chapitos y Los Mayos ya ha generado episodios de violencia, desplazamientos y ataques armados.
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