Puebla se encuentra en el lugar 12 a nivel nacional por número de viviendas deshabitadas, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al registrar 314 mil 785 viviendas sin ocupantes. Este fenómeno se da en un contexto asociado principalmente a la expansión de fraccionamientos en zonas periféricas, la distancia a centros de trabajo y la falta de servicios básicos en algunos desarrollos habitacionales.
Este fenómeno refleja que una parte importante del crecimiento urbano en la entidad poblana no se traduce en ocupación permanente, ya que miles de viviendas han sido construidas pero permanecen sin uso constante, lo que genera un contraste entre desarrollo inmobiliario y demanda efectiva de vivienda.
En Puebla existen dos millones 170 mil 439 viviendas particulares, de las cuales 713 mil 381 están habitadas, 314 mil 785 no tienen habitantes y 142 mil 273 se utilizan de manera temporal, según el mismo registro del Inegi, lo que permite dimensionar el peso del parque habitacional en el estado.
El Inegi define como viviendas deshabitadas aquellas que, al momento del censo, no cuentan con ocupantes permanentes. Esta situación puede derivarse de abandono, migración de sus habitantes, compra como inversión o falta de condiciones adecuadas para su uso.
Asimismo, el fenómeno también está vinculado con el crecimiento de desarrollos habitacionales en zonas donde la infraestructura urbana aún se encuentra en proceso de consolidación, lo que influye en la baja ocupación de algunos fraccionamientos. También se atribuye a la falta de servicios esenciales en muchos puntos del estado, como agua y electricidad, así como a la lejanía respecto a centros de trabajo o educativos, lo que obliga a algunas personas a cambiar de domicilio.
La mayor concentración de viviendas deshabitadas suele ubicarse en la zona metropolitana de Puebla, como San Andrés y San Pedro Cholula, Cuautlancingo y la capital poblana, donde el desarrollo inmobiliario ha sido más acelerado en los últimos años y ha impulsado la construcción de grandes conjuntos habitacionales, lo que ha provocado que muchas viviendas antiguas dejen de ser habitadas.
Este escenario también se observa en municipios del interior del estado, entre los que destacan La Magdalena Tlatlauquitepec, San Miguel Ixitlán, San Martín Totoltepec, Santa Catarina Tlaltempan, Tepemaxalco, San Juan Atzompa, Axutla, Xicotlán y San Diego La Mesa Tochimiltzingo, de acuerdo con el mismo registro del Inegi.
A pesar de este fenómeno, Puebla mantiene más de 700 mil viviendas habitadas, lo que evidencia el contraste entre la expansión del parque habitacional y su ocupación real en distintas regiones del estado, donde la construcción de inmuebles ha superado la capacidad de ocupación efectiva en varias zonas de la entidad.
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