México y la Unión Europea formalizaron en Palacio Nacional la firma del Acuerdo Global Modernizado, un instrumento que actualiza la relación bilateral vigente desde el año 2000. La presidenta Claudia Sheinbaum recibió a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y a António Costa, presidente del Consejo Europeo, en el marco de la VIII Cumbre México-Unión Europea.
La firma estuvo acompañada por una ceremonia oficial, reuniones bilaterales, encuentros de trabajo con comitivas y un diálogo con empresarios de ambas partes. El acuerdo busca fortalecer comercio, inversión, cadenas de suministro y cooperación en áreas como seguridad, salud, tecnología, educación, transición energética y medio ambiente.
La actualización llega 25 años después del acuerdo original y responde a un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y reacomodos económicos. Para México y la Unión Europea, el nuevo marco representa una asociación estratégica más amplia, que ya no se limita al intercambio comercial.
Comercio, inversión y nuevos mecanismos de cooperación
Uno de los puntos centrales del Acuerdo Global Modernizado es la eliminación de aranceles para el 99 por ciento de los productos intercambiados entre México y la Unión Europea. Esta medida busca abrir mayores oportunidades para exportaciones agropecuarias, comercio digital, servicios, inversión e innovación, además de beneficiar a pequeñas y medianas empresas.
Como parte de la cumbre también se firmó un Acuerdo Comercial Interino, que permitirá avanzar en los componentes comerciales mientras concluyen los procesos internos de ratificación. Sheinbaum recordó que aún falta la aprobación del Senado mexicano, pero destacó la buena relación con la Unión Europea y el reconocimiento al trabajo conjunto.
El bloque europeo también respaldará el Plan México mediante la estrategia Global Gateway, enfocada en infraestructura, transporte sostenible, puertos, ferrocarriles, transición energética y digitalización. La relación comercial entre ambas partes se ha cuadruplicado desde el acuerdo del año 2000, mientras la Unión Europea se mantiene como uno de los principales socios comerciales e inversionistas de México.
La declaración conjunta incluyó nuevos espacios de colaboración, como un Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad y Migración y un Diálogo Sectorial sobre Salud. Estos mecanismos contemplan cooperación contra el crimen organizado y el narcotráfico, fortalecimiento regulatorio en medicamentos y vacunas, salud digital, prevención de pandemias, innovación e inteligencia artificial.
Soberanía, multilateralismo y solidaridad con Cuba
Además del componente económico, México y la Unión Europea reafirmaron su compromiso con la soberanía de los Estados, la integridad territorial, la no intervención y la solución pacífica de controversias. La declaración conjunta también subrayó la importancia de un orden internacional basado en reglas, con la Organización de las Naciones Unidas como eje para atender desafíos globales.
En ese marco, ambas partes expresaron solidaridad humanitaria con el pueblo cubano y defendieron los principios humanitarios internacionales. La referencia a Cuba se incorporó en un contexto regional marcado por tensiones diplomáticas, sanciones económicas y llamados a privilegiar la cooperación multilateral frente a las crisis humanitarias.
La cumbre también respaldó la reforma de la arquitectura financiera internacional, la iniciativa UN80 y la propuesta franco-mexicana para regular el uso del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU en casos de atrocidades masivas. Con ello, el acuerdo entre México y la Unión Europea no solo fortalece la relación comercial, sino que amplía la cooperación hacia una agenda global basada en soberanía, multilateralismo, derechos humanos y desarrollo sostenible.

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