A más de una semana de su desaparición, autoridades mantienen la búsqueda del empresario Antonio Méndez Morales, visto por última vez el 27 de julio en el municipio de Atlixco, Puebla.
Las labores se han extendido hacia la zona limítrofe entre Puebla y Morelos, luego de que los indicios obtenidos durante la investigación orientaran los recorridos hacia esa región. Los operativos fueron retomados el 3 de agosto y continuaron este martes.
Antonio, de 60 años, desapareció cuando se encontraba con su hijastro Gerardo, de 27 años. Horas después, el cuerpo del joven fue localizado con huellas de violencia en el paraje Ojo de Agua, perteneciente a la junta auxiliar Agrarista Emiliano Zapata, en Atzitzihuacán.
Inicialmente, el cadáver permaneció sin identificar; posteriormente, familiares confirmaron en el Servicio Médico Forense que se trataba de Gerardo. Antonio continúa sin ser localizado y tampoco se ha informado sobre el hallazgo del vehículo en el que ambos salieron de su domicilio.
Familiares piden reforzar las investigaciones
Personas cercanas al empresario señalaron que todavía faltan entrevistas y diligencias periciales que consideran necesarias para esclarecer lo ocurrido. También solicitaron intensificar los operativos de campo y agilizar el seguimiento de la investigación.
La Fiscalía General del Estado abrió la carpeta FGEP/CDI/FEIDDFPDCP/DESAPARECIDOS-I/001052/2026, mientras que la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla difundió la ficha oficial con las características y señas particulares de Antonio.
De acuerdo con el boletín, el empresario mide aproximadamente 1.78 metros, es de complexión robusta, tiene cabello escaso con canas, ojos café claro y cicatrices en ambas piernas. La última vez que fue visto llevaba una pijama azul marino.
Hasta el momento, las autoridades no han informado públicamente sobre personas detenidas ni han confirmado una línea de investigación definitiva. Familiares y amigos continúan compartiendo la ficha en redes sociales para obtener información que permita encontrarlo.
Fotografía: Redes











