La renta de sillas volvió a presentarse durante el desfile cívico-militar del 5 de Mayo en Puebla, pese a que el gobierno estatal instaló espacios gratuitos para las familias asistentes. Comerciantes informales ofrecieron lugares con tarifas de hasta 50 pesos por persona, principalmente en puntos de alta concentración, donde la visibilidad y la demanda facilitaron esta práctica.
Para la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, el gobierno estatal anunció la colocación de 10 mil espacios en gradas y 20 mil sillas sobre el Bulevar 5 de Mayo. La medida buscaba garantizar el acceso gratuito al acto cívico-militar y evitar que la ciudadanía tuviera que pagar por ocupar un lugar en el recorrido del desfile.
Sin embargo, la alta asistencia provocó que los lugares gratuitos se ocuparan rápidamente. Esta situación fue aprovechada por vendedores informales, quienes instalaron filas de sillas metálicas en distintos puntos del recorrido, entre ellos la zona de San Francisco, donde el cobro fue de 50 pesos por persona para quienes buscaban asegurar un sitio con mejor vista.
El costo implicó que una familia de cuatro integrantes pudiera gastar hasta 200 pesos sólo por sentarse durante el paso del desfile. Algunas personas aceptaron pagar debido a la poca visibilidad, el calor y el temor de no encontrar un lugar adecuado, mientras otras llevaron bancos o sillas propias, permanecieron de pie o utilizaron sombrillas para resguardarse de las altas temperaturas.
A diferencia de años anteriores, el precio de renta fue menor, pues en ediciones pasadas el alquiler de sillas llegó a ubicarse entre 150 y 200 pesos. La reducción podría estar relacionada con la instalación de espacios gratuitos por parte del gobierno estatal, que buscó limitar el margen de cobro del comercio informal y recuperar áreas públicas durante la conmemoración.
La administración encabezada por Alejandro Armenta había señalado que la habilitación de asientos gratuitos tenía como objetivo combatir prácticas irregulares en eventos masivos, además de evitar que ambulantes se apropiaran de espacios públicos. Pese a ello, la renta de sillas persistió, lo que evidenció que la demanda superó la capacidad instalada y que este tipo de prácticas continúa presente en actos de alta convocatoria.
Foto: Agencia Enfoque













