En una señal clara de respaldo político y financiero, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reafirmó el compromiso de Washington con el gobierno de Javier Milei, tras un encuentro bilateral sostenido recientemente.
Durante la reunión, Bessent subrayó la importancia estratégica de Argentina como aliado regional clave para EE.UU. y manifestó la voluntad del Departamento del Tesoro de colaborar activamente en la búsqueda de soluciones que ayuden a estabilizar la economía argentina. Entre las herramientas que podrían considerarse están los swaps de monedas, intervenciones directas en el mercado de divisas y la adquisición de bonos soberanos en dólares, a través del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro estadounidense.
El funcionario estadounidense destacó el respaldo de su país al programa de reformas que impulsa la Casa Rosada, especialmente en materia fiscal y estructural. Considera que dichas transformaciones son fundamentales para revertir los desequilibrios que históricamente han afectado a la economía argentina y promover un escenario de crecimiento sostenido. En este contexto, también señaló que Estados Unidos observa con interés las oportunidades de inversión que podrían surgir si las condiciones macroeconómicas mejoran.
El respaldo de Washington se produce en un momento en que el Gobierno argentino busca acceder a financiamiento de emergencia, de cara a los vencimientos de deuda por 8.500 millones de dólares en 2026. Según anunció el propio Milei días atrás, se encuentran en negociaciones con autoridades estadounidenses para acceder a un posible préstamo bilateral.
Paralelamente, el Ejecutivo presentó su proyecto de Presupuesto para 2026, que tiene como eje central la política de «déficit cero», definida por el oficialismo como la base para lograr estabilidad macroeconómica. Aunque el Gobierno defiende que esta política ha permitido mejoras sustanciales en indicadores sociales, como la reducción de la pobreza, diversos especialistas cuestionan la veracidad de estas cifras, advirtiendo que ciertos gastos esenciales no han sido contemplados en las mediciones.
En materia inflacionaria, la desaceleración registrada en agosto, con un índice mensual del 1,9 %, ha sido interpretada por el oficialismo como una señal alentadora. Sin embargo, la inflación interanual sigue superando el 30 %, afectando de manera significativa el poder adquisitivo de los hogares.
La presión de los mercados financieros también sigue siendo un factor determinante. La volatilidad del tipo de cambio, la disminución de reservas internacionales y la expectativa en torno al vínculo con el Fondo Monetario Internacional generan incertidumbre entre los inversores, que esperan definiciones concretas sobre el rumbo económico y las herramientas que se utilizarán para afrontar los compromisos de deuda.
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