La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una nueva resolución que insta al levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, en una sesión donde, pese al respaldo mayoritario, se evidenció un descenso en el número de apoyos respecto a años anteriores.
La iniciativa, presentada por La Habana, obtuvo 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones, cifras que reflejan una leve pérdida de apoyo frente a la votación de 2024, cuando 187 países respaldaron el reclamo cubano.
Entre los países que se opusieron destacan Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Hungría, Macedonia del Norte y Ucrania, mientras que las abstenciones provinieron principalmente de Europa del Este y América Latina, con casos como Ecuador y Costa Rica.

En los días previos a la votación, el Gobierno cubano acusó a Washington de haber desplegado una campaña de presión diplomática sobre distintos países, especialmente en América Latina y Europa, con el propósito de restar apoyos a la resolución.
Durante el debate previo a la votación, la delegación estadounidense reafirmó su negativa a modificar las sanciones y negó la existencia de un bloqueo como tal, calificando la postura cubana de “campaña propagandística”. El representante de Washington, Mike Waltz, incluso evitó asistir a la sesión final, en una señal de distanciamiento diplomático.
En respuesta, el canciller cubano Bruno Rodríguez condenó la postura estadounidense, señalando que el embargo constituye una política hostil y coercitiva que afecta gravemente la economía y la vida cotidiana del pueblo cubano. Además, lamentó el tono de las declaraciones de Washington, que consideró despectivo e impropio para un foro internacional.
Desde 1992, la Asamblea General de la ONU ha votado de manera casi unánime por el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba, una política que data de más de seis décadas. Sin embargo, la resolución tiene un carácter simbólico, ya que no es vinculante y no obliga legalmente a Washington a modificar su legislación.
Aun así, Cuba considera estos resultados un respaldo político importante, y los utiliza como plataforma diplomática para denunciar los efectos del embargo. En tanto, los observadores internacionales advierten que la disminución en los apoyos podría reflejar una nueva correlación geopolítica marcada por la guerra en Ucrania y las alianzas estratégicas de Estados Unidos en la región.
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