El gobierno del presidente Donald Trump anunció nuevas restricciones para las tripulaciones ferroviarias mexicanas que operan trenes en territorio de Estados Unidos, luego de que inspecciones federales detectaron deficiencias en el dominio del idioma inglés, consideradas un riesgo para la seguridad.
El Departamento de Transporte informó que la Administración Federal de Ferrocarriles (FRA) envió notificaciones formales a las empresas Union Pacific y Canadian Pacific Kansas City (CPKC), tras identificar que algunos operadores procedentes de México tenían dificultades para interpretar boletines operativos y comunicarse en inglés sobre requisitos de seguridad durante revisiones en cruces fronterizos.
Como parte de las medidas, las tripulaciones mexicanas sólo podrán avanzar hasta 10 millas (16 kilómetros) dentro de Estados Unidos desde su punto de entrada. En el caso de personal no certificado, deberán detenerse en el punto de inspección aduanera y utilizar intérpretes que cuenten con certificación conforme a las normas federales de seguridad.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, señaló que las acciones responden a preocupaciones por operadores ferroviarios transfronterizos que carecen de conocimientos básicos del inglés. Subrayó que la falta de dominio del idioma representa un riesgo inaceptable, especialmente cuando se trata del transporte ferroviario y de carga pesada.
La FRA advirtió además que la documentación relacionada con materiales peligrosos y la información para la respuesta a emergencias debe mantenerse en inglés, por lo que la comprensión de estos materiales es esencial para la operación segura de los trenes. Agregó que incidentes derivados de una comprensión insuficiente del idioma podrían derivar en acciones de cumplimiento más severas por parte de la administración Trump.
Union Pacific afirmó que comparte el objetivo de mantener una frontera segura sin afectar la cadena de suministro y aseguró que continuará colaborando con las autoridades federales para fortalecer los procesos existentes. Por su parte, CPKC sostuvo que la seguridad es un pilar fundamental de la empresa y señaló que cumple con los requisitos aplicables para tripulaciones internacionales, las cuales —dijo— no superan el límite de distancia establecido.
El sindicato Teamsters respaldó la decisión del Departamento de Transporte, al considerar que protege los empleos sindicalizados y prioriza la seguridad en los trenes que ingresan a Estados Unidos desde México.
En contraste, no hubo respuesta de Ferromex ni de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF) a solicitudes de comentarios sobre las restricciones impuestas por el gobierno estadunidense.
En paralelo, el sector ferroviario en Estados Unidos enfrenta tensiones adicionales. La propuesta de fusión por 85 mil millones de dólares entre Union Pacific y Norfolk Southern perdió el apoyo de dos sindicatos que representan a más de la mitad de sus trabajadores, quienes advierten que el acuerdo pondría en riesgo la seguridad y los empleos, elevaría las tarifas de envío y los precios al consumidor, y provocaría importantes disrupciones en el sistema ferroviario.
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