La Cámara de Senadores aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo que establece la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, con un esquema de implementación progresiva entre 2026 y 2030. El dictamen fue avalado con amplia mayoría y ahora será turnado a la Cámara de Diputados para su análisis.
En lo general, la propuesta obtuvo 104 votos a favor, mientras que en lo particular fue respaldada con 87 votos a favor y 18 en contra. La reforma modifica diversos artículos para redefinir la duración de la jornada laboral y regular las horas extraordinarias.
El ajuste al artículo 58 establece que la jornada podrá distribuirse de común acuerdo entre empleadores y trabajadores, mientras que el artículo 59 fija una jornada ordinaria de 40 horas semanales. Además, se establecen reglas para el pago de horas extra, que deberán remunerarse con un 100 por ciento adicional al salario ordinario.
En este sentido, el artículo 66 limita el trabajo extraordinario a un máximo de 12 horas semanales, distribuidas en hasta cuatro días. Asimismo, la suma de jornada ordinaria y extraordinaria no podrá exceder de 12 horas diarias, según lo estipulado en el artículo 68.
La reforma también incorpora mecanismos de control laboral. En el artículo 132 se establece la obligación de implementar un registro electrónico de la jornada de trabajo, mientras que el artículo 994 prevé sanciones de entre 250 y 5000 UMA para quienes incumplan esta disposición.
Uno de los puntos centrales del dictamen es su carácter gradual. La reducción de la jornada se aplicará de forma escalonada: 48 horas en 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 horas en 2030, lo que busca facilitar la transición en el mercado laboral.
Durante la discusión, la presidenta de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, Geovanna Bañuelos de la Torre, sostuvo que “trabajar menos horas en mejores condiciones produce más y mejor”, al destacar que esta medida fortalecerá el tejido social y tendrá efectos positivos en la economía.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, afirmó que el dictamen reconoce el descanso como una condición de dignidad: “no es un lujo ni una concesión, sino un derecho fundamental para la salud y la libertad de las personas trabajadoras”.
Desde Morena, la senadora Lucía Trasviña Waldenrath subrayó que la reforma no afecta salarios ni prestaciones, sino que actualiza el estándar mínimo de protección laboral conforme a las necesidades actuales del país.
En contraste, legisladores de oposición respaldaron el avance, pero señalaron limitaciones. Raymundo Bolaños Azocar, del PAN, advirtió que aún queda pendiente garantizar dos días de descanso obligatorio, mientras que Carolina Viggiano Austria, del PRI, cuestionó que la reducción real no será inmediata. Clemente Castañeda Hoeflich, de Movimiento Ciudadano, coincidió en que el proyecto no cumple plenamente con las demandas laborales.
Desde el PT, la senadora Lizeth Sánchez García defendió la reforma como una respuesta a una deuda histórica en materia de justicia laboral, al considerar que permitirá recuperar el equilibrio entre trabajo, salud y vida personal.
Finalmente, el Pleno rechazó cuatro propuestas de modificación presentadas por legisladores de distintos grupos parlamentarios.
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Fotografía: Redes













