El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fijó su postura sobre la crisis venezolana en el marco de la cumbre progresista en Barcelona, al señalar que el futuro del país debe resolverse sin injerencias externas, pero también con condiciones reales que garanticen estabilidad política y social. Su posicionamiento se centró en la necesidad de construir un escenario que permita elecciones auténticamente libres.
Durante su intervención, el mandatario colombiano sostuvo que el contexto actual en Venezuela genera temor interno, particularmente frente a posibles cambios abruptos en el poder, lo que, desde su perspectiva, exige una transición que priorice la confianza entre actores políticos. En este sentido, planteó que la solución no pasa por procesos inmediatos, sino por una fase previa que permita estabilizar el entorno institucional.
Petro propuso como alternativa un esquema temporal de cogobernanza entre sectores del oficialismo y la oposición, con el objetivo de reducir tensiones y generar condiciones mínimas para una eventual convocatoria electoral. De acuerdo con su planteamiento, este periodo podría extenderse durante uno o dos años antes de organizar elecciones que cuenten con garantías suficientes.
En esa línea, advirtió que la realización de elecciones bajo sanciones internacionales no puede considerarse un ejercicio plenamente democrático, al señalar que dichas condiciones limitan la competencia política y afectan la legitimidad de los procesos. Para el mandatario, cualquier salida electoral debe darse en un contexto libre de presiones externas.
Además, el presidente colombiano incorporó un análisis estructural al señalar que la dependencia del petróleo ha condicionado históricamente el desarrollo político y económico de Venezuela, lo que, a su juicio, ha debilitado su soberanía. En este sentido, planteó la necesidad de repensar el modelo económico como parte de una solución de fondo.
Finalmente, Petro adelantó que viajará a Caracas para sostener reuniones con autoridades venezolanas, en un intento por impulsar el diálogo directo y contribuir a una salida política al conflicto. Su postura se enmarca en una estrategia que privilegia la negociación interna y la construcción de acuerdos graduales como vía para resolver la crisis.
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