En un contexto de creciente incertidumbre geopolítica en Europa, Francia planteó la posibilidad de realizar ejercicios conjuntos de disuasión nuclear con Polonia, lo que desató cuestionamientos inmediatos desde Rusia. La iniciativa se inscribe en un escenario marcado por el debilitamiento de los mecanismos multilaterales de control armamentista.
Tras reunirse en Gdańsk, el presidente Emmanuel Macron señaló que “el intercambio de información y los ejercicios conjuntos son asuntos que se están estudiando”, mientras que el primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que la cooperación bilateral “no tiene límites, ni en el ámbito nuclear ni en los ejercicios conjuntos”. Incluso dejó abierta la posibilidad de desplegar aeronaves francesas con capacidad nuclear en territorio polaco.
El acercamiento entre París y Varsovia ocurre en medio de una crisis de seguridad europea, atravesada por conflictos en Oriente Medio, tensiones en Groenlandia y advertencias de Estados Unidos sobre su eventual repliegue de la OTAN. En este entorno, sectores europeos impulsan la construcción de un “paraguas nuclear” autónomo, como respuesta a la incertidumbre sobre la protección estadounidense.
La discusión se intensifica tras el vencimiento del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START), sin un acuerdo que lo sustituya. Este instrumento limitaba las capacidades nucleares de Estados Unidos y Rusia, países que concentran la mayor parte del arsenal mundial. Su expiración ha reactivado los debates sobre la proliferación y el rearme nuclear en Europa.
En este marco, Tusk sostuvo que “vivimos en un mundo que exige disuasión nuclear”, alineándose con la postura de quienes promueven una mayor autonomía estratégica europea. Por su parte, Macron ha impulsado la llamada “autosuficiencia europea” y recientemente anunció el incremento del arsenal nuclear francés, por primera vez en más de tres décadas.
El eventual “paraguas nuclear europeo” podría estructurarse en torno a Francia y Reino Unido, actuales potencias nucleares del continente. Ambos países han avanzado en coordinación estratégica, incluyendo la Declaración de Northwood y ejercicios conjuntos de simulación nuclear, lo que refuerza una arquitectura de defensa cada vez más militarizada.
Desde Moscú, la reacción fue inmediata. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, advirtió que estas iniciativas “no contribuyen a la estabilidad ni a la previsibilidad del continente europeo”, y acusó a Europa de profundizar su tendencia hacia la militarización y el desarrollo de armamento nuclear.
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