La empresa Materias Primas Minerales de Ahuazotepec S. de R.L. de C.V., vinculada a la firma estadounidense Covia Holdings Corporation, busca continuar la explotación de recursos naturales en Zacatlán durante diez años más para la extracción de feldespatos, un mineral utilizado principalmente en la fabricación de vidrio y azulejos.
De acuerdo con la Gaceta Ecológica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la compañía ya realiza actividades extractivas en la zona y presentó una solicitud para extender sus operaciones en la mina conocida como “Conjunto Predial La Huerta”, donde actualmente cuenta con un área de extracción, almacenes, talleres y una planta de lavado.
El proyecto plantea mantener la actividad minera por una década adicional, mientras que la empresa propone un periodo de cinco años para atender y, en su caso, reparar los posibles daños ambientales que pudieran derivarse de la extracción del mineral. Sin embargo, la información disponible no detalla en qué consistirían estas medidas de reparación ni qué tipo de afectaciones podrían generarse en el sitio.
La falta de precisión sobre los impactos potenciales y las acciones de mitigación ha generado preocupación entre sectores que cuestionan el avance de la minería en esta región de Puebla, particularmente por el uso intensivo de recursos naturales y la presión que estas actividades pueden ejercer sobre zonas de valor ambiental.
Minería y preocupación ambiental en Zacatlán
La empresa solicitante es identificada como una de las principales extractoras de feldespato sódico en la región de Ahuazotepec, donde sus operaciones se realizan mediante maquinaria pesada, como trascabos y palas mecánicas hidráulicas, utilizadas para remover y procesar el material extraído.
En Zacatlán, activistas y organizaciones ambientales han advertido que la expansión de proyectos mineros se ha convertido en una de las principales preocupaciones por la contaminación del agua y la pérdida de áreas verdes, al señalar que actualmente operan al menos diez empresas relacionadas con el sector.
Uno de los puntos más sensibles es el proceso de lavado del feldespato, ya que, de acuerdo con los colectivos, requiere grandes cantidades de agua, lo que ha generado inquietud por el impacto en las cuencas hídricas del municipio y en la disponibilidad del recurso para las comunidades.
Las organizaciones han insistido en que la minería no solo implica la extracción del mineral, sino también una cadena de impactos asociados al uso de maquinaria, la remoción de suelo, el consumo de agua y la transformación del entorno natural, factores que han alimentado la oposición social a este tipo de proyectos.
La actividad minera en la región abarcaría al menos mil 256 hectáreas, una superficie que, de acuerdo con estimaciones disponibles, supera la extensión de complejos industriales como la planta armadora Audi y la llamada Capital de la Tecnología, lo que dimensiona la magnitud del aprovechamiento minero en la zona.
En conjunto, la solicitud presentada ante la Semarnat vuelve a colocar en el centro del debate el avance de la minería en la Sierra Norte de Puebla, donde la continuidad de estos proyectos contrasta con las advertencias de comunidades y activistas sobre sus posibles efectos en el agua, el territorio y las áreas verdes.
Ilustración: Iván Rojas













