Israel anunció la expulsión de todos los activistas extranjeros de la Global Sumud Flotilla que fueron interceptados por sus fuerzas en el Mediterráneo, luego de que se difundieran imágenes que generaron condena internacional por el trato recibido durante su detención. Los tripulantes viajaban en una flotilla rumbo a Gaza con el objetivo de llamar la atención sobre la crisis humanitaria en el enclave palestino y cuestionar el bloqueo marítimo impuesto por el Estado israelí.
De acuerdo con la información difundida, cerca de 430 personas que viajaban en unos 50 barcos fueron interceptadas al oeste de Chipre y trasladadas por la fuerza a Israel, donde permanecieron detenidas en la prisión de Ktziot. La organización Adalah, que brindó representación legal a los activistas, informó que inicialmente se preveía que comparecieran ante la justicia para su expulsión, aunque finalmente fueron enviados directamente al aeropuerto de Ramon para ser deportados.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel sostuvo que todos los activistas extranjeros fueron deportados y defendió que no permitirá violaciones al bloqueo naval sobre Gaza. Activistas egipcios y jordanos fueron enviados hacia sus respectivos países, mientras que una participante con nacionalidad alemana e israelí deberá comparecer ante un tribunal en Ascalón. La flotilla había partido desde Turquía tras la interceptación previa de otra misión humanitaria frente a las costas de Grecia.
La polémica se intensificó después de que el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, difundiera un video en el que se observa a activistas arrodillados, con las manos atadas y bajo custodia. Las imágenes provocaron reclamos de España, Irlanda e Italia, cuyos gobiernos pidieron medidas o sanciones europeas contra el funcionario israelí, al considerar inadmisible el trato exhibido hacia personas detenidas durante una acción humanitaria.
El caso también generó críticas dentro del propio gobierno israelí, aunque el primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la actuación de su país bajo el argumento de impedir el ingreso de embarcaciones hacia Gaza. Organismos y voces internacionales han señalado que el episodio vuelve a colocar en el centro el impacto del bloqueo sobre la población palestina, especialmente después de más de dos años de guerra y deterioro humanitario en la Franja.
Entre los testimonios posteriores a la deportación, algunos activistas denunciaron golpes, amenazas y traslados con esposas y cadenas. La relatora de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, advirtió que el trato a los activistas evidencia una situación aún más grave para los palestinos encarcelados por Israel. La expulsión de la flotilla cierra el episodio diplomático inmediato, pero mantiene abierta la presión internacional sobre el bloqueo a Gaza y el trato a quienes intentan desafiarlo.
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