Puebla se ubicó entre las diez entidades del país con mayor rezago en el acceso al servicio eléctrico, al registrar 17 mil 806 viviendas habitadas sin electricidad durante 2025, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH). La falta de este servicio limita condiciones básicas dentro de los hogares, como la iluminación, la conservación de alimentos y medicamentos, así como el uso de dispositivos de comunicación.
La cifra representa el 1 por ciento de los 1 millón 821 mil 378 hogares contabilizados en la entidad, según el informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aunque la cobertura eléctrica alcanza a la mayoría de las viviendas poblanas, la existencia de hogares sin suministro evidencia que aún persisten desafíos para garantizar el acceso universal a infraestructura básica.
Con estos resultados, Puebla se ubicó entre las entidades con mayores carencias en electrificación de viviendas. El estado se encontró por debajo de entidades como Durango, Chihuahua y Oaxaca, pero por encima del promedio nacional, donde el 0.8 por ciento de los hogares reportó no contar con energía eléctrica durante el periodo analizado.
La ENDUTIH destaca que la disponibilidad de servicios básicos, como la electricidad, influye directamente en el acceso y aprovechamiento de herramientas tecnológicas como internet, computadoras y teléfonos móviles. La ausencia de suministro eléctrico reduce las posibilidades de conexión y puede profundizar la brecha digital entre los hogares con mayores carencias.
La falta de electricidad impacta educación, comunicación y bienestar
Más allá de la infraestructura, la falta de energía eléctrica representa limitaciones para actividades escolares, productivas y de comunicación que dependen de dispositivos electrónicos. En los hogares que carecen del servicio, niñas, niños y jóvenes enfrentan mayores dificultades para estudiar, cargar equipos electrónicos, conectarse a internet o utilizar plataformas educativas.
La ausencia de electricidad también afecta tareas esenciales del hogar, como la conservación de alimentos y medicamentos mediante refrigeración, además de reducir las horas disponibles para realizar actividades después del anochecer y afectar condiciones de seguridad y bienestar.
En comunidades alejadas o con mayores niveles de marginación, esta carencia puede profundizar desigualdades existentes al limitar el acceso a tecnologías y servicios que hoy forman parte de la vida cotidiana.
A pesar de este rezago, la encuesta reportó que 1 millón 803 mil 572 hogares poblanos sí disponían de electricidad, equivalente al 99 por ciento del total de viviendas registradas en la entidad durante 2025. Este nivel de cobertura refleja avances importantes, aunque todavía existen familias que permanecen fuera del acceso completo al servicio.
La cobertura eléctrica en Puebla se mantiene en niveles elevados; sin embargo, las más de 17 mil viviendas que aún carecen de energía muestran que la electrificación universal continúa como un reto pendiente. El rezago no solo se refleja en porcentajes, sino en hogares que enfrentan limitaciones concretas para sus actividades diarias.
La falta de electricidad en miles de viviendas poblanas representa una brecha que impacta la calidad de vida, la educación, el trabajo y el acceso a tecnologías. Aunque la proporción estatal es reducida, el número absoluto de hogares afectados mantiene a Puebla entre las entidades con mayores desafíos para garantizar el acceso pleno a este servicio básico.
Ilustración: Iván Rojas












