Cuba acusa que cumbre anti izquierda convocada por Marco Rubio busca revivir la intimidación regional y legitimar políticas como el Plan Cóndor

Bruno Rodríguez advirtió que Washington busca presentar como amenazas a movimientos sociales y fuerzas progresistas

El Gobierno de Cuba acusó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de promover una cumbre regional contra el supuesto “terrorismo transnacional de extrema izquierda” con el objetivo de criminalizar a fuerzas progresistas, movimientos sociales y organizaciones contrarias a la política de Washington. La reunión ministerial fue convocada para esta semana de julio bajo un discurso de seguridad y combate a presuntas amenazas políticas.

El canciller cubano Bruno Rodríguez afirmó que la iniciativa estadounidense se construye sobre acusaciones sin sustento y calificó el encuentro como una expresión de persecución ideológica. De acuerdo con el diplomático, Estados Unidos pretende convertir la oposición política y la movilización social en riesgos para la seguridad regional, retomando una narrativa utilizada históricamente para justificar acciones contra gobiernos y organizaciones de izquierda.

Rodríguez advirtió que la cumbre buscaría presentar como peligrosas a las fuerzas progresistas, los colectivos sociales y quienes denuncian la explotación, el racismo, las guerras y las intervenciones extranjeras. El funcionario sostuvo que Washington intenta agrupar bajo la etiqueta de extremismo a distintos sectores críticos del poder estadounidense, sin diferenciar entre organizaciones civiles, movimientos populares y estructuras que cometen actos violentos.

La acusación cubana se centró especialmente en el riesgo de que la reunión sirva para normalizar mecanismos de intimidación política en América Latina. Rodríguez comparó los argumentos empleados por la administración estadounidense con los pretextos utilizados durante el Plan Cóndor, la coordinación represiva impulsada por dictaduras sudamericanas para perseguir, secuestrar y eliminar opositores durante las décadas de 1970 y 1980.

Desde la perspectiva de La Habana, la convocatoria de Rubio no se limita a un encuentro diplomático, sino que busca construir legitimidad para políticas regionales de vigilancia, presión y aislamiento contra gobiernos y movimientos de izquierda. Cuba considera que el discurso antiterrorista puede utilizarse como cobertura para intervenir en asuntos internos, desacreditar luchas sociales y fortalecer gobiernos alineados con los intereses de Estados Unidos.

La reunión se desarrollará en medio de una creciente confrontación política entre Washington y distintos gobiernos progresistas de América Latina. Hasta el momento, Estados Unidos no ha respondido a los señalamientos de Bruno Rodríguez ni ha detallado públicamente las organizaciones que considera parte de esa amenaza. La falta de precisiones aumenta las dudas sobre el alcance de la cumbre y los criterios que podrían utilizarse para etiquetar a actores políticos y sociales de la región.

Foto: Redes

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