El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Israel no existiría sin su intervención y la del primer ministro Benjamín Netanyahu, al defender los ataques lanzados por Washington contra Irán en medio de una nueva escalada militar en Medio Oriente.
Durante una entrevista con el comentarista conservador Hugh Hewitt, el mandatario estadounidense sostuvo que Irán habría alcanzado capacidad nuclear militar en un plazo de “dos a cuatro semanas” si Estados Unidos no hubiera atacado objetivos iraníes.
“Israel no existiría hoy si no fuera por mí y por Netanyahu”, declaró Trump, en un mensaje con el que buscó justificar la ofensiva militar y reforzar su respaldo al gobierno israelí.
El presidente estadounidense aseguró que la operación buscó frenar el programa nuclear iraní, aunque sus declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión regional, marcado por nuevos ataques de Washington y respuestas de Teherán contra aliados de Estados Unidos.
Trump endurece ofensiva contra Irán
La Casa Blanca sostiene que sus operaciones buscan reducir la capacidad militar de Irán y proteger a Israel, así como el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial.
En la misma entrevista, Trump advirtió que Irán recibiría nuevos golpes militares durante la noche y al día siguiente. Minutos después, el Comando Central de Estados Unidos confirmó una tercera jornada consecutiva de ataques contra la República Islámica.
La ofensiva ocurre después de que el mandatario anunció el restablecimiento del bloqueo naval contra Irán, además de una compensación del 20 por ciento para los buques que crucen Ormuz bajo protección estadounidense.
Trump afirmó que Washington no continuará protegiendo gratuitamente a países que se benefician del tránsito por esa vía marítima, medida que eleva la presión sobre el comercio internacional y profundiza el riesgo de una crisis energética.
Las declaraciones del presidente estadounidense refuerzan una línea de política exterior marcada por el respaldo a Netanyahu, la presión militar contra Irán y una visión de seguridad regional alineada con los intereses de Washington e Israel, en medio de cuestionamientos internacionales por el impacto de la escalada en Medio Oriente.
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