Cuba enfrenta su tercer apagón nacional en poco más de una semana mientras EE.UU. recrudece las sanciones contra la isla

Naciones Unidas advirtió que la crisis afecta hospitales, sistemas de agua, alimentos, transporte y otros servicios esenciales para la población

El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba sufrió este martes una nueva desconexión total que dejó sin servicio a toda la isla, la tercera registrada en poco más de una semana. La Unión Eléctrica informó que el colapso ocurrió alrededor de las 11:05 horas, después de dos fallas generales ocurridas el 6 y el 10 de julio, cuyos procesos de recuperación no lograron devolver estabilidad duradera a la red.

La crisis combina el deterioro de las centrales termoeléctricas, la escasez de refacciones y una disponibilidad de generación muy inferior a la demanda nacional. Aunque las autoridades cubanas han activado protocolos para formar microsistemas y priorizar hospitales, bombeo de agua y otros servicios esenciales, los cortes prolongados siguen afectando hogares, comercios y actividades productivas.

Sin embargo, el colapso no ocurre aislado de la presión económica impuesta por Washington. Estados Unidos sancionó en junio a la empresa estatal Cuba Petróleo y ha intensificado medidas dirigidas al suministro energético de la isla, mientras representantes ante Naciones Unidas denunciaron amenazas, sanciones secundarias y obstáculos contra embarcaciones y empresas que transportan combustible al país caribeño.

Washington aprieta el cerco mientras la población cubana paga las consecuencias

El Gobierno cubano atribuyó las desconexiones recientes al recrudecimiento del bloqueo y a la dificultad para adquirir combustible, piezas y financiamiento internacional. La política estadounidense amplifica las debilidades internas de una infraestructura envejecida, pues castiga a proveedores y entidades de terceros países que intentan mantener relaciones comerciales con Cuba, encareciendo o bloqueando operaciones indispensables para generar electricidad.

Las consecuencias exceden la falta de iluminación. Naciones Unidas advirtió que la crisis energética tiene efectos humanitarios en hospitales, sistemas de agua, conservación de alimentos, transporte y servicios sanitarios. La prolongación del cerco estadounidense convierte una disputa política entre gobiernos en una presión cotidiana sobre millones de personas, incluidas niñas, niños, pacientes y adultos mayores.

Mientras trabajadores eléctricos iniciaron nuevamente las maniobras para recuperar la red, Cuba enfrenta el desafío de estabilizar un sistema debilitado por fallas estructurales y por una ofensiva económica estadounidense que restringe su acceso a recursos básicos. El tercer apagón general de julio vuelve a mostrar que las sanciones de Washington no golpean únicamente a las instituciones cubanas, sino directamente las condiciones de vida de la población.

Foto: Redes

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