La cumbre que convoca Marco Rubio contra el “extremismo de izquierda” es muestra de debilidad de la profunda crisis ideológica que atraviesa Estados Unidos. El mundo cambió y ellos parecen no haberlo entendido.
Pasamos de un mundo bipolar a un momento de hegemonía estadounidense tras la caída del Muro de Berlín. Hoy vivimos una realidad completamente distinta: un mundo multipolar, con China consolidándose como una potencia económica y tecnológica, con India y Brasil adquiriendo un peso creciente y con nuevas alianzas internacionales que están redefiniendo el equilibrio global.
Pretender responder a esta nueva realidad con la lógica de la Guerra Fría es un error. La cooperación debe sustituir a la confrontación. La estabilidad mundial solo puede construirse sobre el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación.
Pero no basta con denunciar una estrategia agotada. Hay que ofrecer una alternativa.
Necesitamos abrir paso a un proyecto humanista capaz de convocar no solo a los pueblos de América Latina sino también al propio pueblo de Estados Unidos y a todas las naciones del mundo para construir un futuro compartido.
Ese proyecto alternativo parte de una premisa sencilla: el mundo ya no puede organizarse alrededor de una potencia que pretenda imponer su voluntad al resto. Debe construirse sobre un verdadero multilateralismo, donde cada nación aporte su capacidad, su cultura y su experiencia para enfrentar los desafíos comunes. Un modelo que coloque en el centro la erradicación de la pobreza, el fortalecimiento de los mercados internos, el derecho universal a la salud, la educación, la vivienda, la cultura y la paz. Ese es el verdadero sentido del humanismo.
“Debe construirse sobre un verdadero multilateralismo, donde cada nación aporte su capacidad, su cultura y su experiencia para enfrentar los desafíos comunes”.
Ha llegado el momento de convocar un gran diálogo internacional. Una cumbre para construir soluciones y donde participen gobiernos, universidades, científicos, trabajadores, empresarios, pueblos indígenas, artistas, músicos, poetas, escritores, jóvenes y más. Un gran festival mundial de las ideas donde confluyan las mejores propuestas humanistas para el siglo XXI y que dé respuesta a las ideas trasnochadas de Marco Rubio.
México tiene las condiciones para impulsar una iniciativa de esa naturaleza, nuestra historia ha demostrado que somos un pueblo que colabora y que su fuerza está en la solidaridad, Podemos contribuir a la convocatoria de este festival internacional que nos permitirá superar la lógica de los bloques ideológicos y que colocará en el centro la construcción de un nuevo pacto de cooperación para la humanidad.
Lo que salvará a la humanidad es la colaboración, no la guerra y hoy tenemos la fuerza para lograrlo. La humanidad es una sola. Compartimos el mismo planeta y un destino común. El gran debate de nuestro tiempo no es cómo revivir las guerras ideológicas del siglo XX sino construir un modelo humanista que garantice bienestar, paz, justicia y dignidad para todas y todos los pueblos del mundo.
Ese es el debate que vale la pena encabezar. Todo lo demás es intentar gobernar el futuro sin ideas y sin esperanza.












