El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió con amenazas de represalias contra Irán después de un ataque con misiles contra una base aérea estadounidense ubicada en Jordania. En declaraciones a Fox News, el mandatario recurrió nuevamente a un discurso abiertamente bélico y prometió responder con mayor fuerza, mientras crece el riesgo de una confrontación regional de consecuencias imprevisibles.
Trump explicó que las fuerzas desplegadas en la base tuvieron pocos minutos para detectar e interceptar los proyectiles lanzados desde territorio iraní. Según su versión, revisó imágenes de los militares estadounidenses transmitiendo coordenadas durante la operación defensiva; sin embargo, utilizó el episodio para justificar una respuesta militar más amplia, en lugar de plantear una salida diplomática inmediata.
Después del ataque, Estados Unidos y Arabia Saudita realizaron bombardeos en el este de Irak contra posiciones de grupos vinculados con Irán. El Comando Central estadounidense aseguró que las operaciones fueron de precisión y estuvieron dirigidas contra organizaciones consideradas terroristas por Washington, pero la intervención extendió las hostilidades hacia territorio iraquí y profundizó la dimensión regional del conflicto.
Washington responde con bombas mientras el diálogo permanece paralizado
De acuerdo con el Comando Central, durante las últimas 72 horas se registraron más de 30 ataques con drones presuntamente dirigidos por la Guardia Revolucionaria iraní contra tropas estadounidenses e infraestructura energética de Arabia Saudita. Esta información procede de autoridades militares de Estados Unidos y forma parte de la narrativa utilizada por Washington para respaldar sus nuevas acciones ofensivas.
El mandatario estadounidense sostuvo que los bombardeos conjuntos fueron coordinados previamente con el gobierno de Irak. No obstante, el avance de operaciones militares en distintos países evidencia que la estrategia de Estados Unidos vuelve a privilegiar la fuerza y las amenazas sobre la contención, aumentando el peligro para civiles, instalaciones estratégicas y gobiernos involucrados directa o indirectamente.
La escalada ocurre mientras las negociaciones de paz acumulan más de cinco meses sin avances significativos. Aunque Trump había ordenado una pausa en las hostilidades para intentar abrir un canal de diálogo, su nueva amenaza y los bombardeos ejecutados por Washington y Riad ponen en duda la viabilidad de una salida negociada y acercan nuevamente a la región a una confrontación de mayor alcance.
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