La edición 72 de la Huamantlada 2026 dejó una persona fallecida y 11 lesionadas, nueve de las cuales requirieron hospitalización después de la suelta de toros realizada en las calles del Pueblo Mágico de Huamantla, Tlaxcala. Entre las personas atendidas se encuentra una mujer de nacionalidad estadounidense, mientras autoridades estatales calificaron el festejo como el más accidentado de los últimos cinco años.
El secretario de Salud de Tlaxcala, Rigoberto Zamudio Meneses, informó que la víctima mortal era originaria de Huamantla y sufrió un traumatismo craneoencefálico, además de una lesión que perforó su pulmón izquierdo. Reportes posteriores identificaron al fallecido como un hombre de 29 años. Otro participante, de 57 años, permanecía en condición grave debido a una fractura de cráneo, mientras la visitante estadounidense y el resto de los hospitalizados fueron reportados estables.
El saldo colocó nuevamente bajo atención los riesgos asociados con la participación directa en la Huamantlada, una celebración que cada año reúne a miles de visitantes. Durante aproximadamente una hora fueron soltados 21 toros, provenientes de cinco ganaderías y con pesos superiores a los 450 kilogramos, en un circuito habilitado por las calles céntricas del municipio.
La edición de este año buscaba reforzar el carácter taurino y cultural de la celebración dentro de la Feria Internacional del Arte Efímero y de la Dalia, además de distanciar su imagen del consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, el número de personas lesionadas y el fallecimiento registrado terminaron marcando el desarrollo de una jornada que las propias autoridades sanitarias ubicaron entre las de mayor incidencia médica de los últimos años.
La Huamantlada continúa siendo uno de los eventos con mayor arraigo y capacidad de convocatoria de Tlaxcala, pero el balance de 2026 vuelve a poner sobre la mesa la seguridad de participantes y visitantes. La combinación de animales de gran peso, calles acondicionadas como circuito y contacto cercano con los asistentes mantiene un nivel elevado de riesgo, incluso cuando existen dispositivos médicos y medidas preventivas alrededor de la celebración.
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