El presidente Donald Trump ordenó revisar si el lobo gris y el lobo mexicano deben perder o reducir su protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, una decisión que vuelve a colocar bajo presión a una especie cuya recuperación ha requerido más de cinco décadas de cooperación entre México y Estados Unidos. El secretario del Interior tendrá 90 días para determinar si ambas poblaciones cumplen los criterios para iniciar un proceso de reclasificación o retiro de salvaguardas.
La medida llega después de una recuperación lenta y todavía limitada. El lobo mexicano estuvo prácticamente desaparecido de la vida silvestre después de las campañas de exterminio emprendidas durante el siglo XX, hasta el punto de que sólo siete ejemplares sirvieron como base para los primeros programas de reproducción. Décadas después, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre estadounidense estimó 319 ejemplares en libertad al cierre de 2025, una cifra mayor que en años anteriores, pero aún reducida para una especie que mantiene retos de reproducción y diversidad genética.
La orden de Trump responde principalmente a las demandas del sector ganadero por ataques atribuidos a lobos. Sin embargo, Estados Unidos ya dispone de programas de compensación para productores, vigilancia de rebaños y mecanismos no letales para reducir encuentros entre ganado y fauna silvestre. Organizaciones conservacionistas sostienen que esas herramientas deberían fortalecerse antes de disminuir las protecciones legales de una especie que todavía no consolida plenamente su recuperación.
El nuevo giro también revive un antecedente de la primera administración de Trump, cuando intentó reducir las protecciones federales al lobo gris y la decisión terminó enfrentando cuestionamientos judiciales. Ahora, la Casa Blanca vuelve a colocar el control de depredadores dentro de una política diseñada expresamente para favorecer a los rancheros, incluyendo incluso la posibilidad de flexibilizar criterios para autorizar la eliminación letal de lobos si el Departamento del Interior determina que se cumplen determinadas condiciones.
El contraste es significativo: México y Estados Unidos han invertido décadas en recuperar al lobo mexicano después de llevarlo prácticamente a la desaparición, mediante reproducción, liberaciones y cooperación científica. La revisión impulsada por Trump no elimina todavía su protección, pero abre la puerta a reducir las salvaguardas de una población que continúa siendo pequeña, poniendo en tensión décadas de conservación frente a las presiones de la industria ganadera.
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