El expresidente estadounidense Barack Obama cuestionó el trato de Israel hacia la población palestina y afirmó que el país ha “cedido terreno moral” en Oriente Medio. Sus declaraciones provocaron una nueva respuesta del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien rechazó los señalamientos y defendió los vínculos históricos del pueblo judío con ese territorio.
El intercambio ocurrió el viernes 16 de octubre, a once días de las elecciones israelíes previstas para el 27 de octubre, en las que Netanyahu busca mantenerse en el cargo, de acuerdo con la información difundida sobre la contienda.
Durante un acto público en Reino Unido, Obama sostuvo que la parte más poderosa tiene una responsabilidad especial para romper los ciclos de violencia. “En algún momento, para romper el ciclo, la parte más fuerte tiene una responsabilidad en virtud de su fuerza”, expresó al recordar una conversación que mantuvo con Netanyahu durante su presidencia, entre 2009 y 2017.
El exmandatario también condenó las acciones de Hamás, que atacó Israel el 7 de octubre de 2023, y reconoció la persecución histórica que sufrió el pueblo judío, incluido el Holocausto.
Netanyahu defiende los vínculos históricos de Israel con el territorio
Obama señaló que la creación del Estado de Israel en 1948 respondió, en parte, a la necesidad de ofrecer refugio al pueblo judío, pero también implicó el desplazamiento de palestinos que reclamaban las tierras donde vivían.
En respuesta, Netanyahu calificó las declaraciones del expresidente como “lamentables” y rechazó que Israel mantenga una relación de ocupación colonial con su territorio histórico.
“Nuestra tierra no es robada”, afirmó el primer ministro, quien también utilizó el nombre bíblico de Judea para referirse a la región meridional de Cisjordania.
Las posturas reflejan una disputa histórica sobre la creación de Israel, el desplazamiento de la población palestina y el control territorial que mantiene el Gobierno israelí en distintas zonas.
La ocupación y los asentamientos continúan bajo escrutinio internacional
Cisjordania y Jerusalén Este quedaron bajo control israelí durante la guerra de los Seis Días de 1967. Desde entonces, Israel ha impulsado asentamientos en esos territorios, cuya legalidad ha sido cuestionada por organismos internacionales.
En julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia concluyó en una opinión consultiva que las políticas y prácticas israelíes en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Este, contravienen el derecho internacional y que la presencia continuada de Israel en esos territorios es ilegal. Israel rechazó esas conclusiones.
La expansión de los asentamientos, las restricciones que enfrentan las comunidades palestinas y los episodios de violencia de colonos mantienen el conflicto territorial en el centro de la agenda internacional.
El nuevo cruce entre Obama y Netanyahu vuelve a poner de relieve las diferencias sobre la responsabilidad de Israel en el conflicto y las condiciones necesarias para alcanzar una solución que contemple los derechos y la seguridad de ambas poblaciones.
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