ColumnasSociedad

Remontada

Hay quienes dicen que lo ocurrido en Brasil y Estados Unidos no representa un cambio de fondo. Se equivocan. Estamos ante un viraje político de enorme magnitud. Los resultados electorales en Brasil y Estados Unidos y las movilizaciones sociales en Europa nos está demostrando que se está cocinando un modelo distinto para la humanidad.

Donald Trump contribuyó exitosamente a desenmascarar a la derecha mundial. Su política exhibió sin disimulo, el carácter de sus intereses. Cuando exigió a los países europeos aumentar al 5% de su PIB el gasto militar de la OTAN y presionó para que compraran armamento estadounidense, dejó claro que detrás de su discurso de seguridad también existía un enorme negocio. Su respaldo a Israel, mostró hasta dónde puede llegar la complicidad y su intervención en América Latina, confirmó que Washington sigue pretendiendo decidir el rumbo de nuestros pueblos.

Pero los resultados electorales recientes también representan una advertencia para los demócratas estadounidenses. No basta con presentarse como la alternativa a Trump. Durante demasiado tiempo, la competencia entre demócratas y republicanos pareció reducirse a elegir entre Coca-Cola y Pepsi: dos opciones distintas en apariencia, pero incapaces de cuestionar de fondo las estructuras económicas y los privilegios que sostienen al sistema.

“Los resultados electorales recientes también representan una advertencia para los demócratas estadounidenses”.

Los que piensan que la aparición de personajes como Zohran Mamdani o Alexandria Ocasio-Cortez son hechos aislados, se equivocan. Detrás de ellos existe una demanda colectiva de transformación que tiene una de sus expresiones más importantes en los jóvenes. No se trata solamente del surgimiento de nuevos personajes políticos sino de una inconformidad social que está encontrando cauces de organización y representación electoral.

Si los demócratas creen que pueden aislar, contener o neutralizar esta corriente, están cometiendo un grave error. Deben entender que no se trata de una expresión marginal ni de una coyuntura pasajera. Es un movimiento colectivo que se manifestó en las urnas y que expresa el deseo de millones de personas de construir una alternativa distinta. El reto para los demócratas no es contener esa energía, sino reconocerla, incorporarla y asumir sus demandas.

Estados Unidos tiene la oportunidad de replantear su propio papel en el mundo. La salida no puede consistir simplemente en sustituir a Trump por otra administración que conserve intacta la lógica de poder de la derecha. Se necesita terminar con las guerras, atender la crisis de las adicciones, transformar un sistema de salud que deja a millones de personas desprotegidas y reconocer que el mundo ya no puede organizarse bajo un modelo unipolar.

Lo que está ocurriendo no es un episodio aislado ni una simple alternancia electoral. Es la expresión de una sociedad que comienza a cuestionar las bases del modelo económico y político dominante. La exigencia de cambio está creciendo y quienes no sepan escucharla terminarán rebasados por ella.

La remontada no es solamente electoral, es política y social.

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 https://bit.ly/3tgVlS0
💬 https://t.me/ciudadanomx