En el municipio de Puebla, las mujeres de 45 a 64 años representan casi cuatro veces más casos que los hombres de su misma edad entre quienes realizan trabajo no remunerado, de acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este grupo registra la mayor diferencia entre ambos sexos en actividades domésticas y de cuidado, tareas indispensables para el funcionamiento de los hogares, pero que no reciben una compensación económica.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2025 señala que en este rango de edad se contabilizaron 4 mil 241 mujeres que realizan labores sin retribución económica, frente a mil 179 hombres. La diferencia refleja que las responsabilidades relacionadas con el hogar y el cuidado de otras personas continúan recayendo principalmente en la población femenina, especialmente durante la etapa adulta.
El trabajo no remunerado comprende actividades como la limpieza del hogar, preparación de alimentos, cuidado de niñas y niños, atención a personas enfermas, con discapacidad o adultas mayores, además de otras tareas necesarias para la vida cotidiana de las familias. Aunque estas labores no generan un ingreso, implican tiempo, esfuerzo y responsabilidades que tienen un impacto directo en quienes las realizan.
Los datos del Inegi muestran que la desigualdad en la distribución de estas actividades aumenta conforme avanza la edad. Entre las personas de 12 a 29 años, la participación es más equilibrada e incluso ligeramente mayor entre hombres, con 5 mil 845 varones y 5 mil 478 mujeres que reportaron realizar trabajo no remunerado. Sin embargo, esta relación cambia de manera significativa a partir de los 30 años.
La brecha se amplía desde los 30 años
En el grupo de 30 a 44 años, la diferencia comienza a crecer: se registraron 3 mil 245 mujeres frente a mil 136 hombres que realizan actividades no remuneradas. Esto representa una participación femenina casi tres veces mayor y coincide con una etapa en la que suelen aumentar las responsabilidades familiares, laborales y de cuidado dentro de los hogares.
La mayor diferencia se observa entre las personas de 45 a 64 años, donde las mujeres superan ampliamente a los hombres en la realización de tareas sin pago. El dato evidencia que la distribución del trabajo doméstico y de cuidados continúa siendo desigual y que una parte importante de estas responsabilidades recae sobre mujeres adultas.
Aunque la cantidad total disminuye entre la población de 65 años y más, la diferencia entre mujeres y hombres permanece. En este grupo se contabilizaron 960 mujeres y 374 hombres que realizan trabajo no remunerado, lo que muestra que estas actividades siguen formando parte importante de las responsabilidades asumidas por las mujeres incluso durante la vejez.
La distribución desigual del trabajo no pagado tiene efectos que trascienden el ámbito doméstico. La carga de estas actividades puede reducir el tiempo disponible para empleos remunerados, descanso, capacitación, participación social o desarrollo personal. También pone de manifiesto que muchas tareas esenciales para el bienestar familiar permanecen sin reconocimiento económico.
Los datos de la ENOE muestran que en Puebla capital el trabajo no remunerado tiene una participación mayoritariamente femenina, especialmente entre las mujeres adultas. La diferencia entre ambos sexos evidencia la necesidad de avanzar en el reconocimiento y redistribución de las labores domésticas y de cuidado como actividades fundamentales para el funcionamiento de los hogares y de la sociedad.
Ilustración: Iván Rojas












