Tras casi 11 años, condenan a José María Sosa a 56 años de prisión por desaparición de Paulina Camargo

Para la familia Camargo Limón, la prioridad sigue siendo encontrar a Paulina y saber qué ocurrió con ella y el bebé que esperaba

A casi once años de la desaparición de Paulina Camargo Limón, un Tribunal de Enjuiciamiento del Poder Judicial de Puebla dictó una sentencia de 56 años y tres meses de prisión contra José María Sosa Álvarez, al encontrarlo penalmente responsable del delito de desaparición cometida por particulares, en uno de los casos que mayor indignación ha generado en la entidad por la violencia contra las mujeres.

La resolución fue emitida durante la audiencia de individualización de sanciones celebrada este 17 de julio en el Centro de Justicia Penal de Puebla, con lo que concluyó el juicio oral que se desarrolló durante cinco meses y que, días antes, ya había determinado la culpabilidad del acusado.

Además de la pena privativa de la libertad, el Tribunal ordenó el pago de una multa equivalente a 4 mil Unidades de Medida y Actualización (UMAs), es decir, más de 469 mil pesos, así como la reparación integral del daño en favor de las víctimas indirectas.

Paulina Camargo desapareció el 25 de agosto de 2015, cuando tenía 19 años de edad y cursaba el cuarto mes de embarazo. De acuerdo con las investigaciones, ese día acudió a una consulta ginecológica en una clínica de la colonia Jardines de San Manuel, acompañada por sus padres y José María Sosa, quien era su pareja y padre del bebé que esperaba.

Tras la consulta, ambos acordaron reunirse para conversar en un café de Plaza del Sol. Posteriormente, las investigaciones establecieron que José María convenció a Paulina de trasladarse a un departamento ubicado en la Unidad Habitacional La Margarita. Cámaras de videovigilancia captaron el momento en que ambos abordaron un taxi, hecho que posteriormente fue confirmado por el conductor durante las investigaciones y en el juicio oral.

Inicialmente, José María Sosa aseguró que la joven se había retirado sola del lugar; sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones surgieron inconsistencias y contradicciones en sus declaraciones, por lo que terminó convirtiéndose en el principal sospechoso de la desaparición.

Un proceso judicial con diversas etapas

El caso enfrentó distintos procesos legales durante casi una década. En 2019, José María Sosa fue condenado por los delitos de homicidio calificado y aborto; sin embargo, esa sentencia fue revocada por un tribunal federal en 2024, al detectar irregularidades en el procedimiento.

Posteriormente, la autoridad ordenó la reposición del juicio, ahora por el delito de desaparición cometida por particulares. El nuevo proceso oral se prolongó durante cinco meses y finalmente concluyó con la sentencia condenatoria dictada este viernes.

Será un juez de ejecución quien determine cómo deberá contabilizarse el tiempo que el sentenciado ha permanecido privado de la libertad desde 2016 y la forma en que se cumplirá la pena impuesta.

Al término de la audiencia, Rocío Limón, madre de Paulina, expresó que la resolución representa un paso importante después de más de diez años de lucha jurídica y del acompañamiento de familiares, amistades y colectivos que respaldaron la exigencia de justicia.

No obstante, reconoció que el dolor permanece debido a que su hija y el bebé que esperaba continúan desaparecidos. Lamentó además que durante todo el juicio José María Sosa nunca proporcionó información sobre el posible paradero de Paulina.

La madre de la joven sostuvo que la sentencia no pone fin al caso y aseguró que la familia continuará con las jornadas de búsqueda hasta conocer la verdad sobre lo ocurrido.

Defensa prepara impugnación

Por su parte, el equipo jurídico que representa a la familia Camargo Limón informó que permanecerá atento a los recursos legales que presente la defensa del sentenciado, la cual adelantó que impugnará la resolución mediante los mecanismos previstos por la ley.

Mientras tanto, la condena representa uno de los avances judiciales más importantes dentro de un caso que durante casi once años se convirtió en símbolo de la exigencia de justicia para las víctimas de desaparición y violencia de género en Puebla.

Aunque la sentencia marca el cierre de una etapa del proceso penal, para la familia Camargo Limón la prioridad sigue siendo la misma desde agosto de 2015: encontrar a Paulina y conocer qué ocurrió con ella y con el bebé que esperaba.

Fotos: Agencia Enfoque

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