La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución que ordena al presidente Donald Trump retirar a las Fuerzas Armadas estadounidenses de las hostilidades contra Irán, salvo que exista una autorización expresa del Congreso. La medida avanzó con 214 votos a favor y 208 en contra, en medio de una nueva escalada militar promovida desde la Casa Blanca y del aumento de bajas estadounidenses en Medio Oriente.
La propuesta, presentada por la congresista demócrata Pramila Jayapal, se sustenta en las facultades constitucionales del Congreso sobre el uso de la fuerza militar. Cuatro legisladores republicanos rompieron con la mayoría de su partido y respaldaron la resolución junto con los demócratas. El resultado representa un nuevo cuestionamiento legislativo a la decisión de Trump de prolongar una guerra sin una autorización clara del Poder Legislativo.
Sin embargo, la votación tendría principalmente un efecto político y simbólico, pues resoluciones similares aprobadas durante los últimos meses no consiguieron detener las operaciones militares estadounidenses. El Congreso vuelve a pronunciarse contra la guerra, pero hasta ahora no ha logrado imponer límites efectivos a la Casa Blanca, que mantiene el control operativo de las fuerzas desplegadas en la región.
Washington pide frenar una guerra mientras intensifica los bombardeos
La resolución fue aprobada después de que Trump anunciara una intensificación de los ataques contra Irán y amenazara con una respuesta militar de gran alcance contra Teherán y los hutíes de Yemen. El mandatario atribuyó la nueva ofensiva a los ataques contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo. La estrategia estadounidense amplió el conflicto hacia una zona esencial para el transporte marítimo y elevó el riesgo de una confrontación regional.
El Ejército de Estados Unidos también lanzó una nueva ronda nocturna de bombardeos sobre territorio iraní, apenas dos semanas después del colapso de una tregua provisional. Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses instaladas en países vecinos. La sucesión de ofensivas y represalias muestra que Washington no ha conseguido reducir las tensiones y, por el contrario, profundiza un ciclo de violencia con consecuencias internacionales.
El Senado tenía previsto discutir una resolución independiente con objetivos similares, aunque la estrecha mayoría republicana complica cualquier intento de frenar a Trump. Incluso si ambas cámaras respaldan medidas contra la intervención, su aplicación enfrenta obstáculos políticos y jurídicos. Mientras el Congreso emite reproches sin efectos inmediatos, el Gobierno estadounidense continúa ordenando ataques que agravan la guerra y comprometen la seguridad de toda la región.
Foto: Redes












