China desafía el control tecnológico de EE.UU. con un modelo global y abierto para la inteligencia artificial

Xi Jinping propuso reglas para evitar que la IA se concentre en pocas empresas e incluir a las economías emergentes en su desarrollo

China presentó una propuesta alternativa para el desarrollo y la regulación de la inteligencia artificial que busca disputar la influencia ejercida por Estados Unidos sobre uno de los sectores tecnológicos más importantes del mundo. Durante la apertura de la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial 2026, celebrada en Shanghái, el presidente Xi Jinping defendió un sistema basado en la cooperación multilateral, el acceso equitativo y la participación de los países en desarrollo. Su planteamiento contrasta con el modelo promovido desde Washington, donde las grandes empresas privadas concentran buena parte de los avances, la infraestructura y los beneficios económicos relacionados con esta tecnología.

Ante representantes gubernamentales, especialistas y dirigentes internacionales, Xi sostuvo que la inteligencia artificial no debe convertirse en un privilegio exclusivo de las potencias que controlan actualmente los semiconductores, los centros de datos y las plataformas digitales. El mandatario chino planteó que esta nueva revolución tecnológica tendría que contribuir al bienestar colectivo, en lugar de profundizar las diferencias entre los países con mayores recursos y las economías emergentes. Pekín busca presentarse como una alternativa frente a las políticas restrictivas de Estados Unidos, que ha limitado la venta a China de procesadores avanzados y otros componentes indispensables para desarrollar sistemas de IA.

La propuesta china también cuestiona el uso recurrente de argumentos relacionados con la seguridad nacional para impedir la transferencia de conocimientos y tecnologías estratégicas. Desde la perspectiva expuesta por Xi Jinping, esas restricciones pueden convertirse en herramientas para proteger monopolios, conservar ventajas comerciales y excluir a otras naciones de los procesos de innovación. El presidente chino pidió abrir una discusión internacional para definir reglas comunes sobre el desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial, con el objetivo de evitar que Washington y sus corporaciones tecnológicas establezcan de manera unilateral las normas que regirán el sector durante las próximas décadas.

Pekín busca sumar al Sur Global a la nueva revolución tecnológica

Como parte de esta estrategia, China anunció que ofrecerá 5 mil espacios en programas de capacitación y seminarios durante los próximos cinco años para funcionarios, especialistas y estudiantes de países en desarrollo. También impulsará centros internacionales de cooperación en inteligencia artificial destinados a naciones del sudeste asiático, África, América Latina y el Caribe, los Estados árabes y los miembros de los BRICS. De acuerdo con el Gobierno chino, estas medidas pretenden reducir la brecha digital y permitir que las economías emergentes no se limiten a consumir servicios tecnológicos creados en el exterior, sino que también participen en su diseño, desarrollo y regulación.

Xi Jinping informó además que su país facilitará a 30 naciones el acceso a MAZU, un sistema chino de alertas meteorológicas basado en inteligencia artificial, con el propósito de mejorar la prevención de desastres y proteger a poblaciones vulnerables. El mandatario insistió en que la cooperación tecnológica debe atender necesidades concretas de la población y evitar la aparición de nuevas desigualdades históricas. El planteamiento busca contrastar la apertura ofrecida por Pekín con las restricciones impuestas por Estados Unidos, cuya estrategia tecnológica ha privilegiado la competencia geopolítica, el control de las cadenas de suministro y la protección de sus empresas frente al crecimiento de rivales internacionales.

La ofensiva diplomática china quedó reforzada con la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, un organismo intergubernamental independiente que tendrá su sede en Shanghái y que fue respaldado inicialmente por 29 países. Entre los firmantes aparecen Brasil, Cuba, Nicaragua y Venezuela, además de otras naciones interesadas en participar en la construcción de reglas internacionales más amplias. La organización buscará promover una inteligencia artificial segura, ordenada y equitativa, mientras China intenta disputar a Estados Unidos el liderazgo tecnológico mundial y consolidarse como interlocutor de los países que han quedado fuera de las decisiones tomadas por Washington y las grandes corporaciones digitales.

Foto: Redes

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