DEA señala al Cártel de Sinaloa y al CJNG como prioridad, aunque el problema también exhibe fallas de control y consumo interno

La crisis del fentanilo también abre el debate sobre consumo, demanda interna y responsabilidades compartidas

La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, conocida como DEA, colocó nuevamente al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como sus principales objetivos dentro de la estrategia contra el tráfico de fentanilo. El mensaje fue difundido por la Embajada de Estados Unidos en México, que retomó declaraciones de Terry Cole, administrador de la agencia antidrogas. El posicionamiento vuelve a centrar la narrativa estadounidense en los grupos criminales mexicanos como eje de la crisis.

Cole sostuvo que el fentanilo representa una amenaza sin precedentes para la sociedad estadounidense, debido al impacto que ha tenido en familias, comunidades y corporaciones de seguridad. El funcionario explicó que, bajo esa lógica, la DEA considera prioritario enfrentar a las organizaciones que identifica como responsables del tráfico de esta droga sintética, particularmente el Cártel de Sinaloa y el CJNG.

El mensaje ocurre en un contexto en el que la administración de Donald Trump ha endurecido su discurso contra México en materia de seguridad y drogas. Aunque la DEA plantea su ofensiva como una respuesta al daño provocado por el fentanilo, el enfoque estadounidense insiste en mirar hacia el exterior, mientras deja en segundo plano la demanda interna, el consumo y las fallas de control dentro de su propio territorio.

La difusión del mensaje por parte de la Embajada de Estados Unidos también refuerza la presión política sobre México, pues coloca a los cárteles mexicanos como el centro de la estrategia antidrogas estadounidense. Sin embargo, el problema del fentanilo no se explica únicamente por las redes criminales transnacionales, sino también por un mercado de consumo que se sostiene dentro de Estados Unidos.

Desde Washington, la DEA afirmó que la población estadounidense espera acciones contundentes para frenar esta crisis, por lo que la agencia mantendrá como prioridad la persecución de estas organizaciones. La declaración busca mostrar capacidad operativa, pero también sirve como parte de una narrativa de seguridad que traslada buena parte de la responsabilidad hacia México.

El señalamiento contra el Cártel de Sinaloa y el CJNG se suma a una etapa de mayor tensión bilateral por el combate al narcotráfico, especialmente bajo el discurso de mano dura impulsado por Trump. El reto para ambos países será evitar que la cooperación en seguridad derive en acusaciones unilaterales y en presiones que ignoren las responsabilidades compartidas en la crisis del fentanilo.

Foto: Redes

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