El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que su país ha sido agredido por Estados Unidos durante más de seis décadas y subrayó que la isla está preparada para defender su soberanía hasta las últimas consecuencias, en medio de una nueva escalada de tensiones con Washington.
A través de mensajes públicos, Díaz-Canel sostuvo que Cuba es una nación independiente y soberana, que no recibe órdenes externas ni impone amenazas a otros países. En ese sentido, planteó que la política de confrontación ha sido permanente desde hace 66 años, y que el Gobierno cubano se limita a prepararse para la defensa ante un escenario de hostilidad continuada.
El mandatario también cuestionó la autoridad moral de Estados Unidos para señalar a Cuba, al considerar que quienes convierten incluso la vida humana en un negocio carecen de legitimidad para emitir juicios sobre el país caribeño. Desde su perspectiva, las presiones actuales responden al enojo de Washington frente a la decisión soberana del pueblo cubano de mantener su propio modelo político.
Asimismo, Díaz-Canel rechazó que las dificultades económicas de la isla sean consecuencia de decisiones internas, y las vinculó directamente con las medidas de asfixia económica impuestas por Estados Unidos durante décadas, las cuales —advirtió— ahora se buscan profundizar.
Las declaraciones del presidente cubano se produjeron tras nuevas advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien anunció la intención de cortar cualquier flujo de petróleo o recursos hacia Cuba. Frente a ello, Díaz-Canel reiteró que Cuba no amenaza a nadie, pero no renunciará a su derecho a defender la Patria.
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