El gobierno de Estados Unidos aseguró que el presidente Donald Trump mantiene «todas las opciones sobre la mesa» frente a Irán, incluidas nuevas acciones militares, aunque en paralelo sostiene contactos diplomáticos con Teherán y enfrenta crecientes cuestionamientos sobre el costo y la viabilidad de prolongar el conflicto.
El embajador estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, declaró que la Casa Blanca combina herramientas diplomáticas, económicas y militares para alcanzar sus objetivos estratégicos. Además, rechazó versiones que apuntan a un supuesto desabasto de armamento en el Pentágono y aseguró que las Fuerzas Armadas cuentan con los recursos necesarios para continuar cualquier operación que decida el presidente.
Reportes exhiben diferencias dentro de Washington
Las declaraciones de Waltz contrastan con diversos reportes publicados por medios estadounidenses, que señalan que Trump ordenó una pausa en los bombardeos durante el fin de semana para abrir espacio a las negociaciones y atender preocupaciones expresadas por altos mandos militares y miembros de su gabinete.
De acuerdo con The New York Times, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, y el vicepresidente J.D. Vance advirtieron sobre el desgaste de las reservas de municiones y los riesgos que implicaría ampliar la ofensiva militar contra Irán. Axios también informó que el mandatario optó por frenar temporalmente nuevos ataques con el propósito de favorecer la vía diplomática.
La guerra volvió a intensificarse después de que Trump diera por terminado el memorando de entendimiento firmado en junio para suspender las hostilidades iniciadas el 28 de febrero. Desde entonces, el conflicto ha provocado un nuevo debate político en Washington.
Durante una comparecencia ante el Senado, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, informó que la campaña militar ha costado 37 mil 500 millones de dólares y que el Pentágono necesita un presupuesto adicional de 67 mil millones para sostener las operaciones. Mientras la administración republicana insiste en que mantiene el control del escenario militar, las cifras económicas y las diferencias internas reflejan el creciente costo político y financiero de una estrategia que aún no ofrece una salida definitiva al conflicto.
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