Ginebra ha sido el escenario de un importante encuentro diplomático en el que participaron delegaciones de Estados Unidos, Rusia y China, con el objetivo de explorar la posibilidad de un nuevo tratado de control de armas nucleares. Según fuentes diplomáticas, estas reuniones buscan dar continuidad a los esfuerzos de desarme nuclear tras la expiración del tratado New START, vigente desde 2010 hasta el pasado 5 de febrero de 2026.
En la primera sesión, se reunieron representantes de Estados Unidos y Rusia, donde se abordaron diversos temas relacionados con la seguridad estratégica global, destacando especialmente la necesidad de establecer nuevas reglas que sustituyan al START III, cuyo vencimiento dejó sin efecto los límites sobre los arsenales de ambos países. EEUU y Rusia concentran el 87 % de las armas nucleares del mundo, especialmente en lo que respecta a armas estratégicas desplegadas, lo que convierte a estas negociaciones en un punto crítico para la seguridad internacional.
La reunión fue promovida por Washington, pero aún no se ha confirmado una nueva cita oficial entre las delegaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha destacado la importancia de un tratado moderno y mejorado, que vaya más allá de la relación bilateral con Rusia, incluyendo a China, cuya expansión nuclear ha generado preocupación. Para EEUU, la ausencia de China en acuerdos anteriores fue un defecto estratégico importante, considerando que su arsenal podría alcanzar paridad con Estados Unidos y Rusia en cuatro o cinco años, según indicó Christopher Yeaw, subsecretario adjunto de la Oficina de Control de Armamento y No Proliferación.
Por su parte, la delegación china ha indicado que, por el momento, no tiene intención de sumarse a estas negociaciones, aunque su participación futura podría ser determinante para el éxito de un nuevo tratado global.
Además de estas tres potencias, en la Conferencia de Desarme de Ginebra varios países que no poseen armas nucleares han solicitado que el nuevo acuerdo incluya también a Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, naciones que poseen armamento nuclear pero que no forman parte del Tratado de No Proliferación (TNP). Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), estos países cuentan con arsenales que van desde 50 hasta 180 ojivas nucleares.
El objetivo de estas reuniones es garantizar la transparencia y la estabilidad mundial, asegurando que todos los países nucleares participen en un marco regulatorio que reduzca el riesgo de escaladas estratégicas. Las delegaciones rusa y china también participan activamente, aunque con posturas más cautelosas, evaluando los posibles compromisos que un nuevo tratado implicaría para su política de defensa y seguridad nacional.
En este contexto, los expertos internacionales destacan que estas conversaciones representan una oportunidad única para modernizar la diplomacia nuclear, involucrando a todas las potencias relevantes y fortaleciendo los mecanismos de control de armas estratégicas a nivel global.
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