Florida cierra “Alligator Alcatraz”, el centro que mostró la cara más inhumana de la política migratoria de Trump

Organizaciones defensoras de migrantes denunciaron falta de acceso legal, malas condiciones sanitarias y trato indigno

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció el cierre del centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en una zona remota de los Everglades, al oeste de Miami. La instalación, levantada como parte de la política de endurecimiento migratorio de Estados Unidos, dejará de operar tras casi un año de mantener bajo custodia a miles de personas migrantes.

De acuerdo con DeSantis, el centro fue concebido como una medida temporal mientras el gobierno federal ampliaba su capacidad de detención y deportación en instalaciones permanentes. Las personas que permanecían en el lugar fueron trasladadas a otros centros bajo custodia federal, por lo que la instalación ya no cuenta con detenidos y entró en proceso de desmantelamiento.

“Alligator Alcatraz” se convirtió en símbolo de una política migratoria de castigo impulsada desde Washington, que presentó el aislamiento, la vigilancia extrema y el entorno hostil como parte de una estrategia disuasoria. El centro fue ubicado en un antiguo aeropuerto rodeado de pantanos, caimanes y fauna peligrosa, en una imagen usada políticamente para endurecer el mensaje contra la migración.

Organizaciones defensoras de migrantes denunciaron durante meses que las condiciones dentro del centro no eran seguras ni humanas. Personas detenidas y abogados señalaron dificultades para acceder a representación legal, además de problemas de higiene, sanitarios inservibles, alimentos en mal estado, inundaciones con aguas residuales y presencia constante de mosquitos e insectos. Las quejas colocaron al centro en el centro de una discusión sobre derechos humanos y trato digno a personas migrantes.

El cierre también ocurre después de cuestionamientos por el alto costo de operación y por el impacto ambiental en los Everglades, una de las zonas naturales más importantes de Florida. Grupos ambientalistas promovieron acciones legales al considerar que la instalación representaba un riesgo para el ecosistema, mientras críticos de la política migratoria estadounidense señalaron que el centro priorizó la propaganda de mano dura sobre la protección de derechos básicos.

Aunque DeSantis defendió que el lugar cumplió su propósito, el cierre deja en evidencia el costo humano, político y económico de una estrategia migratoria basada en la criminalización. Más que un simple cierre administrativo, el fin de “Alligator Alcatraz” exhibe el fracaso de convertir la detención de migrantes en espectáculo político y herramienta de presión desde Estados Unidos.

Foto: Redes

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