Hezbolá: no habrá alto el fuego en Líbano sin retirada total de Israel

La dinámica entre presión militar y diplomacia estancada mantiene abierto el riesgo de una confrontación regional más amplia.

La llamada Resistencia Islámica en Líbano rechazó la existencia de un alto el fuego efectivo y advirtió que cualquier tregua carece de validez mientras continúe la presencia militar israelí en territorio libanés. En este contexto, reconfiguró su estrategia militar, intensificando ataques contra fuerzas de ocupación en zonas aún controladas.

El grupo señaló que su posición no responde a cálculos internos, sino a una exigencia central: el fin total de las hostilidades y la retirada completa de Israel. Esta condición, subrayó, permanece como eje de negociación indirecta en la región, particularmente en los contactos entre Washington y Teherán.

Desde una perspectiva crítica, la dinámica actual evidencia una desconexión entre la diplomacia libanesa y la realidad en el terreno. Mientras el gobierno apuesta por extender la tregua y ganar margen político, Israel avanza en la imposición de hechos consumados bajo una lógica de “seguridad” que redefine el control territorial.

De acuerdo con declaraciones del ministro de Defensa israelí, Yisrael Katz, se estaría configurando un sistema de control multinivel en el sur del Líbano. Este esquema incluye una franja fronteriza devastada, una zona intermedia bajo estricta vigilancia militar hasta el río Litani, y el resto del país bajo presión para desmantelar estructuras armadas.

Esta estrategia no solo impacta la soberanía territorial, sino que también condiciona el papel del Estado libanés, obligándolo a operar bajo parámetros de seguridad impuestos externamente. La expansión de zonas de amortiguamiento y la destrucción de infraestructura dificultan cualquier escenario de retirada futura.

En el plano interno, figuras políticas como Walid Jumblatt han planteado retomar el Acuerdo de Armisticio de 1949 con ajustes, insistiendo en negociaciones con agenda clara centrada en la retirada y recuperación territorial. Sin embargo, también advirtió sobre los riesgos de negociaciones directas sin consenso interno, al considerar que podrían desestabilizar aún más al país.

En paralelo, el terreno militar registró una nueva escalada. Ataques con cohetes, drones y enfrentamientos directos se intensificaron en el sur del Líbano, particularmente en zonas como Rabaa Thalathin. Israel acusó a Hezbolá de violar la tregua, mientras que este último sostuvo que sus acciones responden a más de 200 violaciones previas, incluidos ataques contra civiles.

Los incidentes recientes reflejan una escalada progresiva del conflicto, con uso de artefactos explosivos, misiles y ataques directos contra fuerzas israelíes. Informes desde medios hebreos señalan incluso críticas internas en Israel por la gestión militar y la falta de respuesta inicial ante estos ataques.

En este escenario, las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán incorporan cada vez más los hechos en el sur del Líbano, evidenciando la interdependencia entre el frente militar y la arena diplomática. El riesgo de una confrontación mayor persiste, en un contexto donde las treguas formales contrastan con una escalada sostenida sobre el terreno.

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Fotografía: Menahem Kahana

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