Irán endurece control sobre Ormuz por razones de seguridad tras la ofensiva encabezada por EE.UU.

Navieras y aseguradoras elevaron sus costos ante el riesgo de ataques, minas y nuevos incidentes militares en la región

Irán propuso a Omán un acuerdo temporal para reabrir parcialmente el estrecho de Ormuz, cerrado en medio de la guerra desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el pasado 28 de febrero. El planteamiento permitiría que uno de los sentidos del tráfico marítimo atravesara aguas iraníes, mientras parte de la ruta contraria también quedaría bajo supervisión de Teherán.

El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, explicó que su gobierno rechazó la propuesta omaní de dividir equitativamente las rutas de navegación. Según el diplomático, el esquema no atendía las preocupaciones de seguridad de Irán, país que busca vigilar con mayor precisión a las embarcaciones después de haber sido atacado por Washington y Tel Aviv.

Teherán advirtió que el paso marítimo permanecerá cerrado si Mascate no acepta el nuevo mecanismo. También dejó de reconocer el Plan de Separación del Tráfico aplicado durante décadas, debido a que la mayor parte de esa vía se encuentra en aguas de Omán. Irán sostiene que el control reforzado responde a una necesidad defensiva y no a una estrategia de intimidación.

La ofensiva estadounidense altera una ruta energética mundial

La situación en Ormuz se agravó después de que Estados Unidos e Israel iniciaran operaciones militares contra Irán. Desde entonces, el tránsito comercial ha sido afectado por minas, ataques y constantes despliegues navales, obligando a las embarcaciones a modificar sus recorridos y a operar bajo medidas de seguridad más estrictas.

El riesgo también elevó los costos para compañías navieras y aseguradoras, debido a la posibilidad de nuevos incidentes militares. Antes de la guerra, por el estrecho circulaba aproximadamente 20 por ciento del petróleo crudo y cerca de una quinta parte del gas natural licuado comercializados en el mundo, por lo que cualquier interrupción repercute en los mercados internacionales.

Irán también advirtió que no permitirá que otros países realicen labores de desminado en la zona, incluso si fueran invitados por Omán. Aunque Teherán presenta su propuesta como una medida temporal de seguridad, la continuidad de la ofensiva encabezada por Estados Unidos mantiene bajo tensión una de las principales rutas energéticas del planeta y dificulta cualquier salida basada en la cooperación regional.

Foto: Redes

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