Pete Hegseth anuncia presión sostenida de EE.UU. sobre Irán por programa nuclear

Estrategia de Washington combina presión económica y despliegue militar en Medio Oriente

La administración de Estados Unidos anunció un endurecimiento de su estrategia contra Irán, al reforzar tanto la presión económica como la presencia militar en puntos estratégicos. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que la política hacia Teherán se mantendrá con carácter sostenido hasta provocar cambios en su programa nuclear, en un contexto de creciente tensión internacional y disputas sobre el control de rutas energéticas clave.

Durante sus declaraciones, Hegseth explicó que la presión económica será prolongada y escalonada, con el objetivo de limitar las capacidades del gobierno iraní, al tiempo que advirtió que la estrategia no se modificará pese a críticas o cuestionamientos externos. Según el funcionario, el tiempo juega en contra de Teherán, por lo que Washington mantendrá medidas restrictivas y operativas hasta alcanzar resultados concretos en materia de seguridad.

En el plano militar, el secretario enfatizó el papel del Estrecho de Ormuz como eje de la estrategia estadounidense. Indicó que la supervisión naval en la zona se ha intensificado y ampliado a nivel global, con intercepciones dirigidas a embarcaciones vinculadas directa o indirectamente con Irán. Esta postura refuerza el control sobre una de las rutas más relevantes para el comercio energético mundial.

Hegseth también planteó que Estados Unidos tiene menor dependencia energética de esta vía marítima en comparación con Europa, lo que, a su juicio, debería traducirse en una mayor implicación de los aliados europeos. En ese sentido, sugirió que los países del continente deben asumir un rol más activo en la seguridad del tránsito marítimo y en las acciones coordinadas frente a la situación con Irán.

En paralelo, el funcionario informó que el Departamento de Defensa revisa la retirada de Afganistán durante la administración de Joe Biden. Señaló que este proceso es evaluado como un episodio con impactos significativos en la percepción internacional de Estados Unidos, por lo que se busca reconstruir las decisiones tomadas y sus consecuencias en el ámbito militar y geopolítico.

Finalmente, Hegseth vinculó ambos frentes al posicionamiento global de Washington, al sostener que las decisiones pasadas influyeron en la percepción de liderazgo estadounidense, lo que, en su análisis, obliga a replantear estrategias actuales tanto en Medio Oriente como en otros escenarios internacionales. La postura oficial apunta a consolidar alianzas bajo criterios de corresponsabilidad y mayor compromiso operativo.

Foto: Redes

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